Síndrome y síntoma

(Alfonso Crespo Hidalgo, en Vida Nueva). «Los seres humanos siempre hemos estado sometidos al estrés… Sin embargo, vale la pena resaltar que el estrés no es totalmente negativo, pues se puede convertir en un fenómeno positivo para aprovechar al máximo nuestras capacidades. El estrés es parte importante de esta herencia evolutiva que le ha permitido a las sociedades sobrevivir a lo largo de la historia». Sin embargo, el estrés ha dado también origen a un síndrome destructivo: el burnout o «síndrome de desgaste». Es un lugar común en el lenguaje coloquial y en el diálogo clínico.

La agitada vida en que nos movemos, cuyo ritmo parece imparable, nos empuja a equiparnos convenientemente para afrontar con equilibrio y éxito la realización de la propia biografía. El lenguaje coloquial nos ha dejado una expresión gráfica de este burnout o síndrome de desgaste: «Estoy quemado».

Este estrés crónico afecta sobre todo a quienes desarrollan su labor de cara al público y en el trato con las personas. Se exponen a vivir una especie de agobio que les sobrepasa. Ello lleva a una vida infeliz y no realizada, que puede degenerar en una patología grave. El sacerdote está sometido a este riesgo.

El burnout o «síndrome de desgaste» se manifiesta en el presbítero en «un cierto agotamiento emocional que le empuja a la despersonalización, lo que conlleva en muchos casos sentimientos de baja autoestima y de poca realización personal en el ministerio». Es frecuente encontrarnos con sacerdotes «emocionalmente agotados». Son un colectivo muy vulnerable a este síndrome. La autora señala que especialmente se refleja en los sacerdotes diocesanos más que en los religiosos.

La autora presenta su libro Sacerdocio y burnout con este deseo: «Conociendo ellos [los sacerdotes] mejor la aventura a la que han sido llamados en su ministerio sacerdotal, tan lleno de compromisos y necesidades, podrán hacerse buenos prójimos de sí mismos, primeramente, para después volverse prójimos amorosos de todas las personas que se cruzarán en su camino».

Doctora en Ciencias Médicas por la Universidad de Salamanca, López de Mézerville nos ofrece un estudio muy significativo, avalado no solo por su rica y plural capacitación intelectual, sino también por su larga experiencia acompañando a seminaristas, sacerdotes y religiosos. Este libro no es solo fruto de una investigación académica, sino que tiene un rico soporte experiencial de observación y acompañamiento de la vida sacerdotal.

El título de sus capítulos sugiere ya el interés y actualidad de la propuesta de este libro: «Vivimos en la era del estrés»; «Cuando las necesidades de la gente nos agotan»; «A los sacerdotes se les ve siempre muy ocupados y cansados»; «Lo que Jesús hizo y enseñó sobre el cuidado de sí mismo»; «Nuevas estrategias para vivir el sacerdocio con más plenitud».

La obra propone estrategias para afrontar el síndrome de desgaste, no solo circunscritas al área de la maduración humana integral, sino que apela a un trabajo de crecimiento espiritual. Insiste en la necesidad de trabajar este ámbito ya desde la formación inicial de los seminarios. Y aporta recomendaciones para plantear nuevas estrategias para una pastoral del cuidado de los sacerdotes.

Alfonso Crespo Hidalgo

Vida Nueva 2.832 (20 de enero de 2013).


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