Una novela fresca, que sabe hablar por boca de una adolescente e implicarnos a todos

(Blog Matibascorner). Leí una reseña casualmente sobre este libro juvenil escrito a cuatro manos. En ocasiones anteriores la literatura juvenil me ha dado gratas sorpresas, así que me decidí a cogerlo en la biblioteca en cuanto estuvo disponible.

Los autores son Noemí Trujillo, a la que no había leído, y Lorenzo Silva, un autor más que consagrado y ahora más popular al haber ganado el Premio Planeta el año pasado. Dentro de su trayecto profesional, Noemí Trujillo cultiva habitualmente este género. En cuanto a Lorenzo Silva, él mismo comenta en la introducción del libro que llevaba 10 años sin escribir para jóvenes, a la espera de una historia que realmente le apeteciese, y esta fue la de Suad.

La protagonista y narradora en primera persona de esta historia es Laia Rodríguez Climent, una adolescente que vive en una familia en la que no termina de encontrar su lugar: su hermano mayor es superdotado, está muy unido a su padre y ella le ve como algo inalcanzable y que le hace sentir pequeña. Suad, su «hermana de fuera» esuna niña saharaui que desde hace unos años viaja para pasar el verano con la familia.

Laia no encuentra su sitio, y esto la lleva a cometer un grandísimo error:

«¿Habéis hecho alguna vez algo de lo que os arrepintáis con toda vuestra alma? El cielo se me vino encima aquella noche. Es lo que pasa cuando uno habla sin querer y hace las cosas sin pensar, que luego no sabe dónde meterse. El mundo es demasiado pequeño para esconderse de algo así» (pág. 30).

Ante la vida cotidiana de Suad en el campo de refugiados, Laia se siente a la vez culpable y a la vez inocente de estar donde está y tener unos privilegios que ella no ha pedido.

«Suad tiene tantas ganas de ser médico que está haciendo prácticas de forma voluntaria en su tiempo libre. Me gustaría que en mi vida hubiera algo tan importante para mí como es la medicina para Suad. Yo me paso la vida básicamente haciéndome la víctima y justificándome delante de mis padres por mis malas notas» (pág. 59).

«Qué culpa tengo yo de haber nacido en la sociedad en la que he nacido, poder comer de más todos los días, dormir en una cama limpia y confortable y vivir encandilada por la tecnología como todos los chavales de mi tiempo… Yo no tengo la culpa de no haber nacido en el desierto» (pág. 104).

Y Laia en su relato nos regala reflexiones importantes como esta:

«Sean cuales sean tus circunstancias en la vida, te toca elegir a ti la actitud que quieres tener ante ellas. Puedes afrontarlas con buen ánimo y entonces los problemas serán solo dificultades que resolver, o puedes dejar que todo se convierta en un agujero negro y caerte dentro» (pág. 119).

Esta breve novela, galardonada con el V Premio La Brújula de Editorial San Pablo de novela infantil y juvenil de valores está escrita como os comentaba, a cuatro manos, y entre los dos autores consiguen hacernos llegar una historia absolutamente verosímil, con una protagonista muy próxima, una joven de hoy día, con las dudas, inseguridades, temores y preguntas habituales en la adolescencia y con los hábitos usuales a la hora de relacionarse, con el uso de Internet en primer plano, como no podía ser de otro modo.

Me ha parecido una lectura tan recomendable para jóvenes como para adultos, los padres se podrán ver reflejados en los adultos que acompañan a Laia, con sus motivos de adulto para actuar como actúan, y los jóvenes se meterán fácilmente en el personaje principal, pues es como ellos. Incluso los que no somos ya jóvenes vemos rasgos habituales de cualquiera en su etapa adolescente.

Con un lenguaje fluido, fácil de leer, se nos propone una profunda reflexión para todos. Una novela fresca, que sabe hablar por boca de una adolescente e implicarnos a todos. Muy recomendable.

Blog Matibascorner (17 de octubre de 2013)


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