La condición humana, en el origen y en el fin de la vida consagrada

(Juan José de León Lastra, en Vida Sobrenatural). Los valores humanos en la vida consagrada es transcripción de los cursos que el P. Rafael Gómez impartió a la Federación Bética de Nuestra Señora de Loreto de las Hermanas Pobres de Santa Clara. El P. Rafael es médico y psiquiatra, lo que se refleja con profusión en sus charlas. Éstas están destinadas a presentar, por una parte, la base humana –en línea con la filosofía personalista– sobre la que hay que vivir los consejos evangélicos y, por otra parte, el testimonio de vida que pertenece a la dimensión contemplativa de la vida religiosa. La primera preocupación de una contemplativa es la de ser humana, ser persona humana, y de esto es ella la primera responsable, como señalan la «Orientaciones formativas para los institutos religiosos». A partir de esto es necesario detenerse en la intimidad, la libertad, la corporalidad, la racionalidad, la afectividad, la sexualidad, la comunicación. Sobre eso versan las charlas que se recogen en el libro.

Se muestra la necesidad de verse como individuo singular, de ahondar en la intimidad donde uno es lo que es; y desde allí sentirse libre y actuar con libertad, desde las motivaciones hondas de cada uno. Siempre consciente de que se vive en comunidad y se es construido –en parte– por lo comunitario.

Esto se manifiesta de manera más explícita en la afectividad. Es necesario madurar la afectividad con lo racional, con la conciencia de la existencia del otro, en tanto que es un ser autónomo y libre. Se da mucho espacio a lo que se refiere a la corporalidad, a la sexualidad. Sobre esos temas se ahonda en su dimensión biológica con precisión científica, propia de quien es médico y psiquiatra. Todo apoyado por la nueva versión que en los mismos documentos de la Iglesia se ha dado a la sexualidad, en concreto su dimensión holística: que implica a toda la persona. La continencia propia de la vida consagrada, en modo alguno es renuncia a la sexualidad, se sigue siendo hombre y mujer en toda la dimensión de la persona, a ella pertenece lo sexual. Las páginas más numerosas están dedicadas a un análisis de carácter científico –biológico, fisiológico y psicológico– sobre la corporalidad y sexualidad de la mujer.

El libro termina con las respuestas que se formularon en un trabajo de grupos sobre el conocimiento mutuo y la comunión de lo diverso, así como sobre cuestiones acerca de la afectividad. Las respuestas van acompañadas de unos comentarios ilustrativos del autor, cargados de interés.

Se trata de un libro con destinatarios explícitos: la vida consagrada femenina y en especial la contemplativa, si bien no estará de más para el resto de religiosos. Pretende sobre todo encajar en la condición humana la vocación explícita contemplativa, de modo que sean personas «hechas y derechas», maduras, aquellas que vivan este estilo de vida.

Un paso más, que no se desarrolla en el libro, pero se puede deducir de lo que se expresa en él, sería mostrar que la vocación del consagrado ha de ser un signo visible, en la originalidad de su estilo de vida, de los valores que definen la condición humana, que fácilmente se olvidan bajo la presión de otros intereses: esa es su misión fundante. La condición humana está en el origen y también en el fin de la vida consagrada.

Fr. Juan José de León Lastra, O.P.

Vida Sobrenatural 702 (noviembre-diciembre de 2015) 473-475.


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