Convivencia evangélica

(Jesús Sastre García, en Vida Nueva). Las relaciones interpersonales en la vida consagrada es una transcripción de los cursillos impartidos por el sacerdote claretiano Rafael Gómez Manzano, médico psiquiatra y psicólogo. La hermana clarisa María Cruz Bermejo Polo reproduce literalmente las grabaciones de los cursos en un texto que mantiene el estilo característico de su autor. Al acometer esta tarea, quiere ser fiel a lo que dice V. Frankl: «Escribir un libro es importante; saber vivir, lo es más. Escribir un libro que enseña a vivir, más aún; pero todavía sería más vivir una vida que mereciese escribirse en un libro».

Los temas tratados en este volumen son: la comunidad, las relaciones interhumanas insuficientes y la dinámica o el proceso de la relación interpersonal. Aunque habla de psicología, el marco es la antropología que permite desarrollar lo humano y vivir en plenitud lo cristiano como una única tarea. En consecuencia, el objetivo es ayudar a armonizar oración y vida, fe y obras, santidad y humanidad. «Los santos, que decía Pablo VI, nos sacan de todas las crisis, son los mejores hijos de la Iglesia y han sido hombres y mujeres que han vivido esto; y de alguna manera, es lo que se intenta plasmar en estas páginas» (p. 14).

El asunto abordado es importante para la Vida Religiosa y, especialmente, para las comunidades de vida contemplativa. Las relaciones interpersonales son la base para una convivencia sana, alegre y evangélica. El punto clave de todo el libro es la distinción entre las relaciones interhumanas insuficientes y las verdaderas relaciones interpersonales (pp. 97-227). Clarificado este punto, el padre Rafael aplica lo tratado al grupo comunidad. Se trata de una tarea nada fácil, y que nunca se consigue del todo; este camino exige mucho cuidado para no caer en la «uniformidad» y «despersonalización» del grupo masa ni en la «cosificación del grupo organización» (p. 240).

Las últimas páginas (263-298) recogen las preguntas y respuestas de los asistentes a los cursillos cuando se impartieron. Dichos interrogantes siguen siendo válidos, con adaptaciones, para ver cómo se asimila todo lo expuesto.

El contenido se comprende bien y se lee con gusto. El estilo es el propio de las intervenciones orales ante un grupo con el que se tiene confianza. El autor une, al tiempo, la profundidad de lo que cuenta con la sencillez expositiva, no exenta de humor. En algunos aspectos se nota el paso del tiempo desde cuando se impartió el cursillo (1997) a su publicación (2015). Aun así, el libro puede ser utilizado por las comunidades para, desde una lectura personal, compartir estas intuiciones con vistas a mejorar las relaciones entre sus miembros.

Jesús Sastre García

Vida Nueva 2.978 (28 de febrero de 2016) 44.


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