Comunidad, relaciones interpersonales

(M. Sánchez Tapia, en La Ciudad de Dios). Las relaciones interpersonales en la vida consagrada un libro de formación dirigido a la vida religiosa. Contiene la transcripción literal de una serie de conferencias grabadas, dadas por el autor a las Hermanas Pobres de Santa Clara, en Villagonzalo (Badajoz). Todas las conferencias se integran en un mismo curso de formación cuyo tema general es «Comunidad, relaciones interpersonales».

Después de la introducción (7-8), el prefacio (9-11), el prólogo (13-16) y la nota introductoria (17-18), el libro aborda de lleno los tres temas medulares de esta publicación: la comunidad (19-96), las relaciones interhumanas insuficientes (97-138) y la dinámica o el proceso de la relación interpersonal (139-262). Se corona la obra con la oferta de las conclusiones a las que llegaron las hermanas en el trabajo de grupos (263-298). En dicho trabajo ellas comentaban y contestaban en primera persona a algunas cuestiones que previamente les había brindado el conferenciante (el sacerdote claretiano P. Rafael).

En cuanto al tema de la comunidad, el autor parte de lo que significa el ser social del hombre. Aquí estudia claves como la apertura a los otros, la necesidad del amor (E. Fromm), el compartir, el comunicarse… Hace hincapié en la necesidad de superar el solipsismo psicológico, en orden a que los consagrados lleguen a ser personas bien integradas, con capacidad de amar y con creatividad. Alude a tres niveles personales que deben desarrollarse convenientemente para vivir en comunidad: el social, el relacional y el psicológico.

En relación a las relaciones interhumanas insuficientes, el autor parte de la premisa de que no son personales, sino que sólo lo parecen. Son insuficientes porque no son de persona a persona. Se caracterizan por tratar al otro como a un objeto. La pobreza de este modelo relacional estriba en que se cree que el otro posee 5 características: abarcabilidad, acabamiento, numerabilidad, cuantificación e indiferencia. Frente a estas relaciones están las verdaderas relaciones interpersonales, cuyos rasgos son los opuestos a los 5 anteriormente citados. Es preciso superar las relaciones ínterhumanas insuficientes: éstas se desarrollan cuando se ve al otro como un obstáculo, un instrumento, un nadie o un objeto de contemplación.

Por lo que respecta a la dinámica o el proceso de la relación interpersonal, el autor va desgranando el significado que para la vida consagrada poseen categorías como el amor, la libertad, la donación y la salvación. Invita a captar lo que él denomina «igualdades interpersonales». Valora ampliamente la función del vínculo amoroso, de la expresión, de la comunión y de la distancia relacional. Aborda el asunto de la comunicación en las diferentes clases de grupos: grupo original, grupo fragmentario, grupo masa, grupo organización y grupo comunidad. Se detiene a hablar del grupo de «Comunión religiosa». Explica, además, los distintos niveles de relación grupal, anotando también las actitudes que el individuo debiera tener en relación al grupo.

El libro se lee con mucho agrado. Utiliza un lenguaje muy sencillo y fácilmente comprensible. Además, sin mermar en nada el elevado rigor psicológico-científico, está acompañado de un genial sentido del humor en no pocos de los ejemplos que se aducen.

M. Sánchez Tapia

La Ciudad de Dios 229 (enero-marzo de 2016) 234-235.


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