El sentido de las periferias del Papa Francisco

(Angel Gómez Escorial, en Betania). Es obvio que Andrea Riccardi es de las personas más famosas de Italia y de muchas otras naciones. Ha llegado a ser ministro del Gobierno italiano y la Comunidad de San Egidio es una realidad amplia: religiosa, intelectual, humanitaria, progresista… Y el presente libro, Periferias, es un homenaje y una adhesión al papa Francisco que siempre hizo referencia a las periferias. El mismo vino de una periferia como puede serlo la ciudad de Buenos Aires en función de cómo se vive en otras ciudades de América y de Europa.

Pero esa posición en la periferia –que no es ser periférico– ha ido apareciendo en la historia pasada –antigua y más cercana– de la Iglesia católica. La huida del mundo, el monacato, la supervivencia en el desierto forma parte de una periferia de la Iglesia que alcanza enorme dimensión en los tiempos antiguos. Pero incluso el acento galileo de Pedro –idéntico al de Jesús– le señala y le marca al mismo tiempo. Benito –San Benito– en la periferia de Roma crea una regla de vida y convivencia, distinta alejada, periférica.

Y en las periferias modernas aparece la misión –hoy todavía discutida– de los sacerdotes obreros. Periferia muy discutida y atacada y difícilmente entendible. Desde luego, duró poco, pero sonó mucho. Tal vez ahora Riccardi saca a la luz la realidad de aquello que ni la Iglesia, ni el mundo entendió bien. Pero un sacerdote polaco Karol Wojtyla si conoció el fenómeno y se sintió cerca de él. Y esa lección se llevó a Polonia, pero entonces el «obrerismo» como instrumento del Estado le hizo, tal vez, al padre Wojtyla de cambiar de idea. Estoy, por supuesto, dando retazos de todo lo que explica Riccardi y el entremezclado entre el Cardenal Suhard, François Mauriac, Gilbert Cesbron y la llamada Misión de Paris.

Aparecerá en el relato de los periféricos modernos la Comunidad de San Egidio, obra –creo– sin precedentes, ni consecuentes, que se le eleva con una gran diferenciación de otras obras o empeños eclesiales surgidos hasta entonces. Y relata el nacimiento de la Comunidad de San Egidio que sería la gran obra de Andrea Riccardi y del que fuera después cardenal Martini, arzobispo de Milán. Carlo Maria Martini prologaba el libro-cimiento de esa obra en 1968… Y seguiré hablando la próxima semana de este libro, que toma el impulso del sentido de las periferias del Papa Francisco, y que sin duda me ha encantado.

Angel Gómez Escorial

Betania 966 (26 de febrero de 2017)

 


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