Geografía y biografía de las periferias

(José Francisco Serrano Oceja, en Alfa y Omega). Andrea Riccardi es hoy uno de los más fieles intérpretes del pensamiento y de la teología del Papa Francisco, aunque el Papa no necesite de muchos exégetas dado que se le entiende con suma claridad. Sin embargo. es bueno que personas de diversas procedencias nos ayuden a articular la novedad que representa este pontificado. No es casual que este libro, Periferias, clave para una nueva forma de presencia de la Iglesia ante los retos en los que estamos inmersos, arranque con el recuerdo de lo que el entonces arzobispo de Buenos Aires dijo en las reuniones previas al cónclave de 2013: «La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir a las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria».

El fundador de Sant’ Egidio y ex ministro de Cooperación Internacional de Italia ha publicado este texto en el que reflexiona sobre la relación histórica, teológica, exegética del cristianismo y las periferias. El Papa Francisco no cree en la hegemonía social de la Iglesia –inviable ahora, por otra parte–, sino en la fascinación de la bondad y del amor. Una Iglesia minoría obstinada en la defensa de los valores no negociables puede peder su fuerza de atracción. Recordemos que a los obispos norteamericanos el Papa les dijo que «el lenguaje duro y belicoso de la división no es propio del pastor, no tiene derecho de ciudadanía en su corazón». De ahí que las periferias se conviertan ahora, ante la profanidad de los retos en los que estamos inmersos, en razón y método, en método y razón, de
la Iglesia en misión, de la Iglesia en salida, de la geopolítica vaticana, de la geopolítica teológica.

De ahí que Andrea Riccardi nos introduzca en la necesidad de entender a la ciudad como una periferia ante fenómenos como las banlieus y los compound, barrios marginales y barrios protegidos en los que se ve el contraste de la exclusión con el lujo del aislamiento. De ahí que Andrea Riccardi nos recuerde el valor de la reflexión teológica sobre la tercera Iglesia que llama a las puertas, de Walter Bühlmann, o de la tercera Iglesia de Philip Jenkins, el cristianismo profundamente asociado a la pobreza. De ahí que Andrea Riccardi refresque para nosotros la historia del senador francés Corbon, o la del cardenal Emmanuel Suhard, o del párroco italiano Primo Mazzolari, o las de Madeleine Delbrel, el archimandrita Feodor Bucharev, la monja María Skobtsova, o la del sacerdote secularizado Giussepe Sandri. Como dijera el Papa Francisco a los superiores generales de las comunidades religiosas: «Yo estoy convenido de una cosa: los grandes cambios de la historia se realizan cuando la realidad se ve no desde el centro, sino desde la periferia. Es una cuestión hermenéutica: se comprende la realidad solamente si se la mira desde la periferia, y no si nuestra mirada parte de un punto equidistante de todo».

José Francisco Serrano Oceja

Alfa y Omega 1.012 (9 de febrero de 2017) 25.


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