El futuro de la Iglesia en el mundo del siglo XXI

(Jesús Rojano, en Misión Joven). Andrea Riccardi, fundador de las comunidades de San Egidio, explica con profundidad en este libro por qué el papa Francisco ha llamado a la Iglesia a salir de sí misma para hacerse presente en las Periferias geográficas y existenciales del mundo, es decir: los lugares donde habitan el pecado, el dolor, la injusticia, el desprecio de lo religioso, todas las miserias. Esta preocupación ya se encuentra en el Documento de Aparecida y en las palabras pronunciadas por el cardenal Bergoglio en las reuniones del pre-cónclave y que, al parecer, influyeron decisivamente para que fuera elegido papa.

La lectura que hace Riccardi de las “periferias” me ha parecido más profunda que otras que están proliferando en numerosas publicaciones: “El papa Francisco no cree en la realización de una hegemonía de la Iglesia sobre la sociedad, sino en la fascinación convincente de la bondad y del amor que viven en la Iglesia… Por eso el papa Francisco invita a los obispos y a los cristianos a insistir sobre la fascinación del Evangelio y de la misericordia más que sobre las batallas de valores” (p. 21). Riccardi ha captado bien que para Francisco “estar en la periferia ayuda a ver y entender mejor la realidad” (p. 151). Mantiene que no es una cuestión secundaria, sino esencial, y lo fundamenta bien.

A partir de testimonios y episodios históricos concretos, Andrea Riccardi señala las periferias que se generan en la ciudad, en el mundo globalizado y en el Sur. Muestra en un repaso histórico muy acertado que el judaísmo y el cristianismo nacieron en la periferia, y que el Evangelio pierde su mordiente cuando la Iglesia abandona la periferia para instalarse en el Centro. Para ello recorre la Biblia, a los Padres de la Iglesia y el monacato cristiano, y presenta algunas experiencias de presencia de la Iglesia en las periferias del siglo XX (los curas obreros en Francia como oportunidad abandonada pronto a su suerte y luego prohibida en 1954, la presencia cristiana en los lager y en los gulags, la mística periférica de Madeleine Delbrel y de los hermanitos/as de Foucauld, los tomados por “locos de Dios” dentro de las iglesias ortodoxa y católica por vivir en las periferias…).

Riccardi concluye (y lo demuestra de modo convincente) que en esta cuestión la Iglesia se juega su mismo futuro en el mundo del siglo XXI, y no perder la esencia del Evangelio de Jesús. Creemos que leer este libro es muy recomendable para cualquier agente de pastoral. Y no es nada aburrido, todo lo contrario.

Jesús Rojano

Misión Joven 483 (abril de 2017) 67.


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