Ha resucitado

«No se puede encerrar la vida. Sepultarla. No se puede domesticar la libertad. No se puede dogmatizar la fe. Ni poner cerrojos a la utopía.
Los maderos de la cruz son un árbol que da fruto.
Lo supieron las mujeres, que recibieron el anuncio, la Buena Noticia. Lo saben quienes siguen las huellas del “que vive”. Lo intuyen quienes se sientan cada día a su mesa de fraternidad, diversos como los colores del arco iris, dispuestos a probar el sabor de la vida con mayúsculas.
No te instales en el duelo porque la cruz se ha vuelto luz. Celebra. Cree. Ama. Vive.
De la cruz a la luz».

(Siro López-Mª Ángeles López Romero, Crucificados de hoy, San Pablo, Madrid 2017, 60-61).


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