Un mosaico-retrato de Dios

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). A sus noventa años el carmelita José Vicente Rodríguez da a la luz otro voluminoso libro, titulado Los cuatro nombres de Dios. En el subtítulo se hace referencia a esos nombres: condescendencia, ternura maternal, trascendencia y presencia múltiple. Los cuatro definen perfectamente al Dios que se hizo hombre, se anonadó haciéndose uno de tantos, bajó a este mundo, amó a la humanidad hasta el extremo, entregándose por ella, redin1iéndola, haciéndose así más grande y trascendente, dueño de la vida y de la muerte, y que está presente en todas partes, desde que creó el mundo hasta que vuelva para recapitular todas las cosas en Él. Para abordar cada parte del libro se vale de las bases bíblicas, la teología patrística tan rica al respecto, aportaciones del magisterio de la Iglesia, ilustraciones o perlas poéticas (los místicos carmelitas, por supuesto), etc. A través de estos nombres de Dios se configura la que a los ojos del hombre se antoja la Montaña de Dios y José Vicente Rodríguez nos lleva por las laderas del asombro en ascenso hasta que el misterio se haga realidad palpable. Late en el libro un misticismo aparentemente arrítmico por la concatenación de imágenes, intuiciones y reflexiones, que son aportadas como pequeñas teselas que van configurando un mosaico-retrato aproximado de qué sea Dios.

Miguel de Santiago

Ecclesia 3.879 (15 de abril de 2017) 17.


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