Una fecunda acción sacerdotal

(Fray Valentí Serra de Manresa, en Catalunya Cristiana). Sin duda, debemos situar al fraile menor capuchino Josep Maria Segarra entre los más destacados divulgadores de las tradiciones espirituales franciscanas de nuestro país, a partir de sus numerosos escritos sobre el testimonio aportado por los santos y santas de la familia franciscana que, en estos últimos años, nos ha presentado en obras de gran utilidad como: Germans de Sant Francesc (1990); Pregar amb Santa Clara (1992); Antoni de Pàdua: evangeli i caritat (1995), entre muchos otros. Ahora, con esta nueva semblanza –Padre Pío. Testigo de la misericordia– sobre el santo más popular (y al mismo tiempo más controvertido) del siglo XX, el famoso padre «Pio da Pietrelcina» (1887-1968), fray Josep M. Segarra nos ofrece los esenciales rasgos biográficos sobre el capuchino estigmatizado y destacado testigo «de lo sobrenatural» en nuestro mundo contemporáneo, profundamente marcado por el secularismo.

San Pío, plenamente identificado con Cristo a través de los estigmas, suscitó la atracción de miles y miles de devotos y penitentes que lo buscaban como confesor en la iglesia del convento de capuchinos en San Giovanni Rotondo, en una de las comarcas más pobres del sur de Italia. Con esta nueva semblanza de Pío de Pietrelcina, que lleva el subtítulo de Testigo de la misericordia, su autor, se fija, particularmente, en la gestión y culminación de sus grandes obras: los Grupos de Oración (hoy extendidos por todo el mundo) y la creación del gran hospital «Casa Sollievo della Sofferenza» (1956), sin omitir tratar a propósito del alcance de su fecunda acción sacerdotal desarrollada, día a día, por el Padre Pío, con la celebración de la Santa Misa (vivida con un extraordinario fervor que impresionaba a los asistentes ya que, en el altar, San Pío, transformado por el sufrimiento y plenamente unido a Cristo, invitaba a la devoción) y, sobre todo, la atención asídua al confesionario, donde a través de la administración diaria del sacramento de la Reconciliación, el santo capuchino devino un elocuente testimonio de la misericordia de Dios. Actualmente, la tumba de san Pío en San Giovanni Rotondo, donde el capuchino de los estigmas finalizó sus días el 23 de septiembre de 1968, es el santuario más concurrido de la cristiandad después de Guadalupe (en México) y de Lourdes (en Francia).

San Pío de Pietrelcina fue incomprendido por muchos de sus contemporáneos (¡incluso le tildaron de impostor!), y se convirtió en auténtico signo de contradicción al que no le ahorraron las sanciones canónicas impuestas por el Santo Oficio. Sin embargo, la popularidad y la gran fama de santidad del Padre Pío entre el pueblo fiel fue, finalmente, reconocida por la Iglesia con su beatificación el 12 de mayo de 1999 y canonización el 16 de junio de 2002, que fueron las celebraciones más multitudinarias de la historia de la Iglesia. La vida de san Pío, a semejanza de la de su padre y fundador, san Francisco de Asís (también estigmatizado), fue un itinerario ascendente hasta la transformación e identificación total con Cristo, a quien deseaban seguir pobre, humilde y crucificado.

El libro, que hoy tengo el placer de reseñar para los lectores de Catalunya Cristiana, cuenta con el refuerzo de una bella antología de textos del santo (ver, páginas 77-93) y se convierte en una significativa aportación a las publicaciones que fueron editándose durante el Año Jubilar de la Misericordia, donde el papa Francisco quiso proponer a la Iglesia universal como referentes de la misericordia a los capuchinos san Leopoldo Mandic de Catelnuovo († Padua 1942) y san Pío de Pietrelcina. Al felicitar a fray Josep M. Segarra por esta hermosa semblanza espiritual de san Pío que nos ha preparado, quiero animarle para que nos elabore, también, una aproximación a la vida y mensaje de san Leopoldo, conocido como «el mártir del confesionario» y que es, a su vez, un gran testimonio de la misericordia de Dios a favor de los pecadores.

Fray Valentí Serra de Manresa

Catalunya Cristiana 1964 (14 de mayo de 2017) 30.


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