Libros que invitan a pensar

La revista Misioneros Tercer Milenio, editada por las Obras Misionales Pontificias, publica en su número de junio de 2017 un amplio reportaje firmado por Mª Ángeles Castillo, titulado: «De África a Cuba y otras periferias: libros que invitan a pensar y emocionarse». «De nuevo –comienza el reportaje– los libros vuelven a emocionarnos y a invitarnos a reflexionar. Por no hablar de su capacidad innata para hacernos viajar a otros mundos sin necesidad de billete». El reportaje habla de cuatro libros: La nueva vida de Yamala, de Alejandro Fernández de las Peñas, Mi hermana África, de Càrol García Murillo, Periferias, de Andrea Riccardi, y Encuentro, diálogo y acuerdo, del cardenal Jaime Ortega y Alamino. Reproducimos a continuación el texto sobre estos dos últimos libros.

(María Ángeles Castillo, en Misioneros Tercer Milenio). En una de esas periferias de las que habla Andrea Riccardi en su libro homónimo, que lleva como subtítulo Crisis y novedades para la Iglesia, Carol García Murillo fue dichosa. Fue el papa Francisco quien, ya al principio de su pontificado, hizo un llamamiento a la propia Iglesia a salir de sí misma para hacerse presente “en las periferias geográficas y existenciales del mundo: allí donde habitan el pecado, el dolor, la injusticia, el desprecio de lo religioso, todas las miserias”.

Y es ahora el historiador italiano Andrea Riccardi, experto en temas de Iglesia, quien repasa la antiguas periferias del cristianismo y las modernas, entre ellas la mística de Charles de Foucauld (1858-1916), a quien precisamente cita García Murillo tras visitar su tumba en el desierto de Argelia y elogia cómo “quiso ir al encuentro de los más alejados, los más olvidados y abandonados”. Junto a la de Foucauld, la presencia cristiana en los lager (campos de exterminio nazis) o en los gulags (campos de trabajo de la URSS estalinista) está en la obra de Riccardi, para quien “la regeneración de la Iglesia y de la vida cristiana parte del redescubrimiento de la gozosa tarea de vivir y comunicar el Evangelio en la periferia”.

Ahí está, sin ir más lejos, la Comunidad de San Egidio, la asociación de laicos católicos que él mismo fundó en el barrio del Trastevere (Roma), y este libro que ha editado San Pablo, Periferias. Precisamente el volumen se presentó en la iglesia de las Maravillas, “una casa bella, una casa de oración y de consuelo a las periferias en el corazón de Madrid (concretamente en la plaza del Dos de Mayo)”, tal y como definió Tíscar Espigares, responsable de movimiento en España.

Según Riccardi, las periferias son la esencia de la fe: “El cristianismo nació en una tierra de la periferia del Imperio romano y en Galilea, la periferia de la periferia. Por eso, el cristianismo nació en las periferias y se renueva en las periferias”. Y está hablando de refugiados, inmigrantes, necesitados, ancianos, jóvenes en paro… Por eso, según dijo el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, “hay que ir a la periferia para volver al centro, porque las periferias son un lugar privilegiado, una tierra sagrada”, porque “la vida religiosa se juega en las periferias”. Por su parte, María Ángeles López, directora editorial de San Pablo, recordó la “fuerte presencia de la Iglesia en las periferias, sobre todo en los países de misión”.

Encuentro y diálogo

Si Riccardi habla de periferias, el cardenal cubano Jaime Ortega, arzobispo emérito de La Habana, aborda el tema del Encuentro, diálogo y acuerdo. Así reza el título de su última obra, editada también por San Pablo, en la que da cuenta de todos y cada uno de los pasos que culminaron en el acuerdo entre Cuba y Estados Unidos para reanudar las relaciones diplomáticas en diciembre de 2014. Él fue testigo de excepción de este momento histórico, después de que el propio Bergoglio le escogiera para mediar entre ambos Gobiernos, que habían pedido ayuda al Pontífice.

Así pues, en sus páginas se puede encontrar un relato apasionado, en el que hay conversaciones secretas y una búsqueda silenciosa del diálogo, entre las personas, de tú a tú, con prólogo de monseñor Angelo Becciu, hombre de confianza del papa Francisco. “No solo tuve la extraordinaria posibilidad de ser portador de una carta del Papa para cada uno de los presidentes, sino también de conocer y transmitir a ambos el mensaje que el otro le enviaba. Se estaba produciendo un encuentro triangular, cuya línea primordial y básica era el papa Francisco”, narra el cardenal Ortega.

Resuenan ahora unas palabras de Nelson Mandela que andaban por la cabeza de Carol García Murillo ya antes de viajar a África: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”. Ella las redondea con una de sus certeras preguntas: “¿y es que no tienen todos los seres humanos de este mundo el mismo derecho a la vida y al respeto?”.

María Ángeles Castillo

Misioneros Tercer Milenio 176 (junio de 2017) 48-50.


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