Palabra anunciada que nos pone en contacto con Aquel que es la Palabra

(José María Fernández Lucio, en La Civiltà Cattolica Iberoamericana). Un minuto con el Evangelio contiene unos comentarios a los Evangelios dominicales y festivos de los tres ciclos A, B y C. Aunque parezca lo contrario no es un libro de homilías al estilo ordinario. Nunca han sido proclamadas desde el púlpito de una Iglesia, sino desde los «nuevos púlpitos» de la comunicación social. Esto no quiere decir que el autor no haya tenido en cuenta al pueblo de Dios con ocasión de la liturgia de cada domingo y, más en concreto, cuando va desgranando, en tiempo récord, las riquezas insondables del Evangelio.

Durante los años que van de 2004 a 2007, el padre Marko I. Rupnik, tuvo en la Radio Vaticana unos brevísimos pero muy enjundiosos comentarios a los Evangelios de cada domingo. Desde cualquier lugar del mundo donde se encontrase tenía que interrumpir su trabajo y enviar su propio comentario a través del teléfono.

El acuerdo era claro: el comentario tenía que ser breve e incisivo para ser transmitido dentro de ese servicio informativo a modo de reportero que comunica su mensaje en el plazo de un minuto. Nueve años después de ese pacto, ¡qué bien se le pueden aplicar las palabras del papa Francisco! cuando dice en la Evangelii gaudium (EG) que la homilía sea «breve y evite parecerse a una charla o una clase […] si la homilía se prolongara demasiado, afectaría a dos características de la celebración litúrgica: la armonía entre sus partes y el ritmo» (EG 138).

Aunque no sean homilías estrictas, se puede aplicar a cada página dominical lo que el papa Francisco decía en referencia a las homilías: «Es la piedra de toque para evaluar la cercanía y la capacidad de encuentro de un Pastor con su pueblo. De hecho, sabemos que los fieles le dan mucha importancia; y ellos, como los mismos ministros ordenados, muchas veces sufren unos al escuchar y otros al predicar. Es triste que así sea. La homilía puede ser realmente una intensa y feliz experiencia del Espíritu, un reconfortante encuentro con la Palabra, una fuente constante de renovación y de crecimiento» (EG 135).

Estos comentarios han ido apareciendo en las páginas del mensual Magnificat con gran provecho de los que han seguido tales comentarios. Se ha creído oportuno reunirlos en un libro, a petición de muchos, sabiendo que la siembra del Evangelio se hace mediante las ondas, el papel y todo tipo de soporte, porque la Palabra de Dios no está encadenada y hay que predicarla desde las azoteas. El presente trabajo de recopilación ha corrido a cargo de Pablo Cervera Barranco, redactor-jefe del rotativo antes mencionado.

En estos momentos estamos hartos de tanta palabrería que nos llega de los más variados medios de comunicación. Necesitamos la Palabra, anunciada con profundidad, que penetre en las mentes y en el corazón, que sea como un bálsamo que alivie nuestros momentos de duda y vacilación y nos ponga en contacto con Aquel que es la Palabra que salva. Creo que esto lo ha conseguido con creces el autor de esta obra. Y como dice el papa Francisco: «En la homilía, la verdad va de la mano de la belleza y del bien. No se trata de verdades abstractas o de fríos silogismos, porque se comunica también la belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien» (EG 142).

José María Fernández Lucio La Civiltà Cattolica Iberoamericana 6 (julio de 2017) 98-99.


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