Acoger, acompañar, ayudar y sanar a las personas divorciadas

(J. Montero, en Studium). El interés fundamental de esta obra –Hasta que la muerte (del amor) nos separe– se centra en su análisis de la situación compleja del divorcio, en el problema íntimo y en las consecuencias no raras veces traumáticas de las personas divorciadas en la Iglesia católica. Para captar la problemática real y específica de cada situación, la autora hizo entrevistas a personas que pasaron por este duro trance. No es teóloga, ni catedrática, ni abogada sino que reflexiona y escribe desde su condición de laica, creyente, mujer, esposa y madre, lo cual multiplica su autoridad como persona que sabe de lo que habla porque tiene muy presente y ejerce cada tras día el noble arte de convivencia. Tiene muy en cuenta los dos sínodos sobre la familia convocados por el Papa Francisco, que dieron su fruto en su Exhortación Apostólica Amoris laetitia. Y pretende llevar a la práctica los pronunciamientos teóricos de la Iglesia, aterrizando en la vida real de las personas, cada una de las cuales tiene su problemática. No todos los divorcios son iguales. El asesoramiento de la Dra Carmen Peña, Defensora del Vínculo y Promotora de Justicia en el Tribunal Eclesiástico de Madrid, contribuyó mucho a la exploración de nuevos horizontes en este ámbito. La Iglesia no puede permanecer impasible ni desentenderse ante la multiplicación de divorcios y de los sufrimientos que conllevan. Ni puede desatender a las personas divorciadas. Su deber y vocación es acoger, acompañar, ayudar y sanar. Es un libro escrito con pasión. Cada una de sus páginas depara una sorpresa, por lo que comenzar a leerlo significa llegar hasta el final.

J. Montero

Studium vol. LVII, fasc. 2 (mayo-agosto de 2017) 338.


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