Aproximación arqueológica, filológica a Jesús

(Manuel Carrasco García-Morano, en Razón y Fe). Para conocer la anatomía de un animal, lo mejor es llevar a cabo una disección lo más precisa y meticulosa posible. Sin embargo, resultaría muy poco apropiado que, para conocer bien a su mascota, uno se dedicara a diseccionarla. Elegir la manera de aproximarnos a un tema condiciona los resultados que se obtienen. Intentar acceder a Jesús diseccionándolo con un meticuloso estudio histórico-crítico, puede ser realmente interesante para conocer aspectos socioculturales del judaísmo primitivo y adivinar algunas características de la personalidad de Jesús en su caminar terreno. Sin embargo, al acabar de leerlo, puede que no le quede a uno la sensación de conocer mejor a Jesús. En sus dos partes, la obra De Jesús al cristianismo intenta sostener la premisas principales del autor: primero, que Jesús fue un hombre perfectamente integrado en el judaísmo, sin ninguna intención de constituir un grupo distinto a este, aunque con una perspectiva muy personal en lo que se refiere al perdón y el sacrificio; y, segundo, la existencia de un hiato entre este Jesús de Nazaret y lo que viene en denominarse cristianismo, cuyo nacimiento en propiedad viene a situar el autor en torno a la figura de Justino y su Diálogo con Trifón (ca. 160). Como autor, Pesce tiene grandes virtudes que acrecientan el valor de este libro. Además de un estilo literario agradable que hace cómoda la lectura, cuenta con una larga trayectoria investigadora en el campo de los estudios histórico-críticos sobre Jesús. Eso se nota en el peso científico de esta obra. Su abultada bibliografía, con el estudio particular y crítica de grandes autores como Dupont, Käsemann y Allison, además de su erudición exegética e histórica la convierten en algo así como la cosecha que recoge el fruto de años dedicados a la investigación académica en este campo. Sin embargo, y lamentablemente, el enfoque general de la obra hace que lleguemos a preguntarnos qué alcance puede tener, a qué Jesús nos está haciendo llegar. Lo más grave es que en varias ocasiones, si bien no se niega, se dejan de lado pilares básicos de la fe cristiana, como la resurrección de Jesús, su preexistencia y carácter salvador o la singularidad de su humanidad. Quizás se esté buscando una perspectiva más científica, pero cabe dudar de que sea esa la manera más adecuada de conocer realmente a Jesús. Su aproximación es arqueológica, filológica, pero precisamente por eso, el Jesús al que accede corre el riesgo de conducirnos tan sólo a admirar a un judío muerto hace miles de años sin que lleguemos nunca a confesarlo como el Señor Resucitado y Glorioso, Hijo eterno del Padre.

Manuel Carrasco García-Morano, SJ.

Razón y Fe 1.428 (octubre de 2017) 302.


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