La visión de un testigo

(Benjamín González Buelta, en Razón y Fe). Encuentro, diálogo y acuerdo, del Cardenal Jaime Ortega, narra un acontecimiento muy relevante en la relación entre la Revolución Cubana y el Gobierno de los Estados Unidos. El 17 de noviembre de 2014, el presidente Raúl Castro y el presidente Barack Obama anunciaban a la misma hora el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre los Gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos. Los dos expresaron su agradecimiento al Papa Francisco por haber inspirado este proceso, y por haber seguido de cerca los momentos cruciales de su ejecución. Después de más de cincuenta años de confrontación, se instauraba el diálogo como método para desarrollar las relaciones futuras entre las dos naciones. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas rotas desde los inicios de la Revolución, abrió una etapa sustancialmente nueva. Dada la influencia que el pensamiento cubano tiene en el imaginario y en la acción política de América Latina, el acontecimiento tuvo un impacto continental. El Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana en ese momento, fue testigo y facilitador del largo proceso realizado con el más alto secreto; ha sido muy cercano del Papa Francisco desde antes de ser elegido Papa, ha conversado con el Presidente Raúl Castro en las distintas etapas, y se entrevistó con el Presidente Obama para entregarle en propias manos una carta del Papa Francisco. De este modo, lo que nos narra en este libro no es simplemente un trabajo periodístico, sino la visión de un testigo que vivió desde dentro cada uno de los detalles. Acontecimientos como este siempre despiertan un torrente de interpretaciones marcadas por el pensamiento político de sus autores. Al desarrollarse en el más estricto secreto, para evitar interferencias que abortasen la gestación, han quedado muchos vacíos que han sido llenados con interpretaciones sesgadas. De una manera precisa el Cardenal cuenta los más mínimos detalles de lo que hoy es posible sacar a la luz pública. Se advierte en el libro un objetivo central. La chispa que inició esta compleja andadura fue la inspiración evangélica del Papa Francisco que invitó a dialogar a los protagonistas en fidelidad a su misión de reconciliar. Su audacia para enfrentarse con creatividad y respeto a situaciones difíciles en las “fronteras existenciales”, lo convierten en el mayor referente ético de nuestro tiempo.

Benjamín González Buelta, SJ

Razón y Fe 1.427 (septiembre de 2017) 215.


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