Ponernos a los pies del Señor

(Vicente Borragán, en Studium). En este libro sobre Los cuatro nombres de Dios el autor se adentra en cuatro de sus grandes misterios: su condescendencia, su ternura maternal, su trascendencia y su presencia múltiple. El Dios de quien tiene necesidad la humanidad es el Dios de la misericordia, del Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de Jesucristo. Se diría que estamos como ante una basílica de cuatro naves: el evangelio del Dios condescendiente, es decir, del Dios que desciende y baja para vivir a la altura de los hombres, para caminar al paso de la humanidad; el evangelio del Dios de la ternura, en el que el Señor aparece con los rasgos de la madre, el evangelio del Dios de la Trascendencia, que cuanto más parece abajarse y descender, más trascendente aparece; el evangelio de ese Dios-presencia, que no es solo esencia, sino “ser en compañía”. Esos son como los cuatro pilares, las cuatro laderas y caminos de la montaña de Dios, por donde se sube al Monte Carmelo. Se trata, por una parte, de caminos muy duros, porque hay que escalar una montaña, pero, por otra, son caminos fáciles pues es Dios mismo quien se abaja para subirnos. Esos cuatro nombres de Dios son ilustrados mediante un amplio mosaico de temas, ejemplos, comparaciones, testimonios y experiencias personales, acompañados en todo momento de la palabra de Dios y de los grandes pensadores cristianos. El autor nos invita a entrar en contacto personal con ese Dios cercano y lejano, presente y ausente, padre y madre, llevados, sobre todo, de la mano de san Juan de la Cruz (y de santa Teresa de Jesús). Un libro largo, pero delicioso, que nos introduce en esa basílica de cuatro naves hasta ponernos a los pies del Señor.

Vicente Borragán

Studium vol. LVII, fasc. 2 (mayo-agosto de 2017) 331.


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