Un mosaico-retrato de Dios

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). A sus noventa años el carmelita José Vicente Rodríguez da a la luz otro voluminoso libro, titulado Los cuatro nombres de Dios. En el subtítulo se hace referencia a esos nombres: condescendencia, ternura maternal, trascendencia y presencia múltiple. Los cuatro definen perfectamente al Dios que se hizo hombre, se anonadó haciéndose uno de tantos, bajó a este mundo, amó a la humanidad hasta el extremo, entregándose por ella, redin1iéndola, haciéndose así más grande y trascendente, dueño de la vida y de la muerte, y que está presente en todas partes, desde que creó el mundo hasta que vuelva para recapitular todas las cosas en Él. Para abordar cada parte del libro se vale de las bases bíblicas, la teología patrística tan rica al respecto, aportaciones del magisterio de la Iglesia, ilustraciones o perlas poéticas (los místicos carmelitas, por supuesto), etc. A través de estos nombres de Dios se configura la que a los ojos del hombre se antoja la Montaña de Dios y José Vicente Rodríguez nos lleva por las laderas del asombro en ascenso hasta que el misterio se haga realidad palpable. Late en el libro un misticismo aparentemente arrítmico por la concatenación de imágenes, intuiciones y reflexiones, que son aportadas como pequeñas teselas que van configurando un mosaico-retrato aproximado de qué sea Dios.

Miguel de Santiago

Ecclesia 3.879 (15 de abril de 2017) 17.

La moral cristiana, libre de manipulaciones

(Iván Pérez del Río, en Libris Liberi). En la actualidad es usual encontrarse a personas que conciben las religiones como un conjunto de normas morales. La religión cristiana no se escapa de esta visión. En la prensa es habitual que aparezcan noticias sobre la posición de la Iglesia respecto al uso de medios anticonceptivos, su posición respecto a la homosexualidad, la comunión o no de las personas divorciadas y vueltas a casar, el aborto, etc. Esta realidad es más representativa de las sociedades occidentales, en las que la Iglesia Católica ha tenido un peso social grande. Cualquiera podría pensar que el cristianismo es fundamentalmente eso, un conjunto de normas, un código de conducta. Es solo eso, ¿un conjunto de cánones que regulan la conducta de los hombres? A veces incluso en el modo de presentar la moral cristiana puede dar la impresión de que se impone y de que, además, se hace extensible a toda la sociedad, ¿la moral que emana de la religión cristiana es solo para los cristianos o es universal? Sigue leyendo

Mirando el mundo con ojos positivos

(María Gómez, en Vida Nueva). La editorial San Pablo está publicando en los últimos tiempos diversos títulos relacionados con lo digital, Internet, evangelización en el “sexto continente”, etc. El que nos ocupa ahora, Enredad@s. Retos educativos y problemas de las redes sociales, va en esta línea de profundizar en los efectos que las tecnologías (quitamos el adjetivo “nuevas”, porque a medida que avanza el siglo cada vez tiene menos sentido) están causando, en este caso no en la Iglesia, sino en la sociedad en general, y más en concreto en los adolescentes y jóvenes. La autora es Margarita Martín, licenciada en Psicología y en Psicopedagogía, doctora en Psicología escolar y experta en tecnologías aplicadas a la educación. Sigue leyendo

Ha resucitado

«No se puede encerrar la vida. Sepultarla. No se puede domesticar la libertad. No se puede dogmatizar la fe. Ni poner cerrojos a la utopía.
Los maderos de la cruz son un árbol que da fruto.
Lo supieron las mujeres, que recibieron el anuncio, la Buena Noticia. Lo saben quienes siguen las huellas del “que vive”. Lo intuyen quienes se sientan cada día a su mesa de fraternidad, diversos como los colores del arco iris, dispuestos a probar el sabor de la vida con mayúsculas.
No te instales en el duelo porque la cruz se ha vuelto luz. Celebra. Cree. Ama. Vive.
De la cruz a la luz».

(Siro López-Mª Ángeles López Romero, Crucificados de hoy, San Pablo, Madrid 2017, 60-61).

Las mujeres galileas y la continuación del mensaje

«Según Marcos, las mujeres galileas fueron las únicas entre los discípulos que acompañaron a Jesús en la cruz, aunque fuera “desde lejos” (15,40). Ellas hicieron suya la confesión del centurión, conservaron la esperanza y se convirtieron en las primeras destinatarias del mensaje de la resurrección el día de la Pascua.

“Temblando y fuera de sí” (16,8) supieron que algo grande estaba pasando y que el mensaje recibido en torno a su Maestro adquiría todos los visos de verdad. Jesús no había muerto en balde, ya que de su muerte salía la vida para ellas y para cada uno de los hombres que creen en él. Aunque en un primer momento no tuvieron arrestos para difundir el mensaje por el temor religioso que les embargaba (16,8), estamos seguros, siguiendo a los evangelistas (Mt 28,8; Lc 24,10; Jn 20,18), de que muy pronto lo hicieron (16,10), convirtiéndose en las primeras anunciadoras de la Pascua. Sigue leyendo

La única manera de vencer el sufrimiento y la muerte

«Los ojos se fijan en quien consigue entregar su vida por una causa mayor que la vida propia.
Quien entrega su vida está seguro de que merece la pena hacerlo. Es la muerte. Allí estamos todos.
Angustia. Fin. Ausencia de final. Dolor. Sufrimiento. Sufrimiento sin sentido. Penalidad absoluta. Soledad. Tristeza.
Lejos de casa. Lejos de todo. Cerca de nada.
La muerte es el momento del supremo abandono. Sigue leyendo

Dios vivo presente en la Eucaristía

Mira, en tu vida Yo soy Silencio. Permanezco presente para ti en el «Sacramento del silencio». Todo lo que en ti es ruido, ajetreo, tensión, esclavitud de la propia voluntad, te oculta mi presencia en la Eucaristía. Tu tristeza, inquietud y precipitación te impiden entrar en comunión de vida conmigo: Dios vivo presente en la Eucaristía. Necesito mucho tu silencio interior. Necesito el silencio de tu voluntad, que no quieras nada ni a nadie fuera de mí.

Si te abres a mí, puedes hacer de tu tristeza, de tu inquietud y de tu precipitación, materia para la Redención en el Sacramento de mi misericordia. Entrégame tu ajetreo y tensión, que destruyen tu alma y tu cuerpo; permíteme que otra vez te perdone todas tus faltas sobre el altar, gracias al Sacrificio redentor de la Eucaristía, para que de esta forma pueda convencerte una vez más de lo mucho que te amo.

(Texto de Tadeusz Dajczer, Asombrosa cercanía, San Pablo, Madrid 2016, 86-87).

El futuro de la Iglesia en el mundo del siglo XXI

(Jesús Rojano, en Misión Joven). Andrea Riccardi, fundador de las comunidades de San Egidio, explica con profundidad en este libro por qué el papa Francisco ha llamado a la Iglesia a salir de sí misma para hacerse presente en las Periferias geográficas y existenciales del mundo, es decir: los lugares donde habitan el pecado, el dolor, la injusticia, el desprecio de lo religioso, todas las miserias. Esta preocupación ya se encuentra en el Documento de Aparecida y en las palabras pronunciadas por el cardenal Bergoglio en las reuniones del pre-cónclave y que, al parecer, influyeron decisivamente para que fuera elegido papa.

La lectura que hace Riccardi de las “periferias” me ha parecido más profunda que otras que están proliferando en numerosas publicaciones: Sigue leyendo

Preocupados por el futuro de las comunidades cristianas

(José María Fernández Lucio, en La Civiltà Cattolica Iberoamericana). En medio de las noticias que a diario nos ofrecen los medios de comunicación sobre el conflicto bélico de Oriente Medio, aparecen nombres como «coptos», «caldeos» o «maronitas», que al final nos suelen resultar de alguna manera familiares, «nos suenan», pero no sabemos bien dónde situarlos, ni de dónde han salido, ni qué lugar ocupan en el complejo tablero de ajedrez en el que se ha convertido esta región del planeta. Al menos en nuestro país, la inmensa mayoría de los ciudadanos desconocen que hay territorios de Oriente Medio que no son completamente musulmanes. Sigue leyendo

Un gran reportaje

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). A veces –y previamente– se considera que un libro sobre el tema del divorcio puede ser solo para especialistas. Y no es el  caso de este Hasta que la muerte (del amor) nos separe. La lectura del libro de Cristina Ruiz Fernández –que, en realidad, es un gran reportaje– da mucha información y es de total acceso para todo tipo de lectores. Supongo –y eso lo supongo yo– que habrá que interesar a personas que tengan cerca el problema de los divorciados en la Iglesia o a los mismos divorciados en sí.

Es sabido que la Iglesia, al menos en España, ha querido tener repuesta a la enorme cantidad de divorcios que se producen y buscar «vías católicas» de separación con la posibilidad de volver a celebrarse un matrimonio canónico. Y de esto se habla con mucha precisión en el libro. Sigue leyendo