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Los múltiples espacios de la Iglesia católica en su misión

(Jesús María Aguirre, en Revista SIC). Recientemente acaba de salir la edición traducida al castellano de Periferias: crisis y novedades para la Iglesia de la editorial San Pablo, obra de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad San Egidio en Roma y propulsor de procesos de paz, específicamente del fin de la última guerra en Mozambique.

En la presentación de su libro Periferias en Madrid, el 10 de mayo, abordó el tema con  una afirmación radical: “He escrito este libro por rabia y por convicción”. Y es que, “cuando el Papa Francisco comenzó a hablar de periferias, ya desde el precónclave, vi que su discurso no se tomaba en serio. Se repite, pero sin convicción”, así como “Unos años antes se hacía lo mismo con el relativismo; ahora, con las periferias”.

El subtítulo del libro “Crisis y novedades para la Iglesia” refleja el planteamiento fundamental de Riccardi, “El cristianismo nació en una tierra de la periferia del Imperio romano y en Galilea, la periferia de la periferia. Por eso, el cristianismo nació en las periferias y se renueva en las periferias”.  De ahí que la renovación de la Iglesia y su pastoral pasan por la búsqueda de la gente en las periferias no sólo geográficas, sino existenciales, teniendo en cuenta que la dinámica del mundo actual es “una fábrica de periferias” (emigrantes, refugiados, jóvenes en paro o ancianos…) ;   eso exigirá, por supuesto, un cambio drástico en los planes pastorales, para pasar, por ejemplo, de parroquias sólo y exclusivamente territoriales a “parroquias santuario, levantadas allí donde se encuentra la gente”. En definitiva, una pastoral multiforme, porque “para llegar a la gente, se necesitan muchos y diversos caminos”.

Un libro estimulante escrito por un laico, que desde el interior de la Iglesia y desde su experiencia como ministro para la Cooperación internacional en Italia, ha sondeado los múltiples espacios de la Iglesia Católica en su misión y vislumbra los retos presentes.

Jesús María Aguirre

Revista SIC (16 de mayo de 2017)

Andrea Riccardi: «No tomarse en serio las periferias es desconocer el cristianismo»

(José Beltrán, en Vida Nueva). «Las periferias son un desafío para el futuro de la Iglesia y las periferias tienen un papel fundamental en la historia de la Iglesia. El cristianismo nació en la periferia de la periferia, en Galilea. Al propio Pedro, cuando hablaba, le identificaban como periférico… El cristianismo viene de la periferia, y se renueva en las periferias». Con esta contundencia se manifestó ayer, martes 9 de mayo, en Madrid el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio, Andrea Riccardi, durante la presentación de su libro Periferias.

«He escrito este libro por rabia y por convicción. Cuando el papa Francisco habló ya desde el cónclave de las periferias, vi que su discurso no se tomaba en serio. Se repite en nuestro mundo católico, pero no con convicción», confesó Riccardi en la Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, sede de la institución que preside, en presencia del cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

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El futuro de la Iglesia en el mundo del siglo XXI

(Jesús Rojano, en Misión Joven). Andrea Riccardi, fundador de las comunidades de San Egidio, explica con profundidad en este libro por qué el papa Francisco ha llamado a la Iglesia a salir de sí misma para hacerse presente en las Periferias geográficas y existenciales del mundo, es decir: los lugares donde habitan el pecado, el dolor, la injusticia, el desprecio de lo religioso, todas las miserias. Esta preocupación ya se encuentra en el Documento de Aparecida y en las palabras pronunciadas por el cardenal Bergoglio en las reuniones del pre-cónclave y que, al parecer, influyeron decisivamente para que fuera elegido papa.

La lectura que hace Riccardi de las “periferias” me ha parecido más profunda que otras que están proliferando en numerosas publicaciones: Sigue leyendo

Misión es salir

(Francisco J. Caballero, en Vida Religiosa). La Iglesia no siempre ha estado en la periferia aunque siempre ha sido consciente de ser ese su sitio. Con la elección del papa Francisco esta categoría ha retomado un nuevo impulso. El Papa insiste en que la Iglesia debe salir de su mundo, de una visión centrada en su vida y compromiso para llegar a lo que él llama “las periferias de la sociedad” que no son solo geográficas sino también existenciales. Francisco sitúa el reto de la vida consagrada y de toda la Iglesia en su relación con la periferia.

Esta publicación –Periferias– esta estructurada en cinco grandes apartados. En el primero de ellos, el autor contextualiza este retorno a las periferias impulsado por el papa Francisco. Sigue leyendo

Encrucijada de historias y de experiencias diversas

(Alfonso del Río Sánchez, en Ecclesia Digital). Desde que el Papa Francisco asumió la Cátedra de San Pedro en Roma, siempre habló y les pidió a Obispos, sacerdotes y religiosos que salieran a las periferias, a llevar el mensaje de Jesús a los más pobres y marginados, a los más necesitados de bienes materiales y espirituales.

Ahora, Andrea Riccardi, acaba de publicar un libro titulado precisamente Periferias y que ha sido editado por la Editorial SAN PABLO. Sigue leyendo

Tendríamos que descubrir nuestras periferias para ser más cristianos

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Iniciábamos la semana pasada la reseña de Periferias, libro de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant Egidio de Roma. Y se da la circunstancia que en este número informamos de la toma de posesión del Cardenal de Madrid, Monseñor Carlos Osoro, de párroco de la Iglesia de Santa María del Trastevere, que regenta esa comunidad fundada por Riccardi. En la sección de Noticias damos el texto íntegro –traducido al español, desde el italiano– de la homilía que pronunció el Cardenal Osoro. En fin el trabajo que tengo ahora es completar la citada reseña.

 Es obvio que quería citar a algunos periféricos más citados por Riccardi. Sigue leyendo

El sentido de las periferias del Papa Francisco

(Angel Gómez Escorial, en Betania). Es obvio que Andrea Riccardi es de las personas más famosas de Italia y de muchas otras naciones. Ha llegado a ser ministro del Gobierno italiano y la Comunidad de San Egidio es una realidad amplia: religiosa, intelectual, humanitaria, progresista… Y el presente libro, Periferias, es un homenaje y una adhesión al papa Francisco que siempre hizo referencia a las periferias. El mismo vino de una periferia como puede serlo la ciudad de Buenos Aires en función de cómo se vive en otras ciudades de América y de Europa. Sigue leyendo

Geografía y biografía de las periferias

(José Francisco Serrano Oceja, en Alfa y Omega). Andrea Riccardi es hoy uno de los más fieles intérpretes del pensamiento y de la teología del Papa Francisco, aunque el Papa no necesite de muchos exégetas dado que se le entiende con suma claridad. Sin embargo. es bueno que personas de diversas procedencias nos ayuden a articular la novedad que representa este pontificado. No es casual que este libro, Periferias, clave para una nueva forma de presencia de la Iglesia ante los retos en los que estamos inmersos, arranque con el recuerdo de lo que el entonces arzobispo de Buenos Aires dijo en las reuniones previas al cónclave de 2013: «La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir a las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria».

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La necesidad de la Iglesia de salir al encuentro de los marginados

(SP). Desde el principio de su pontificado, el papa Francisco ha llamado a la Iglesia a salir de sí misma para hacerse presente en las periferias geográficas y existenciales del mundo: allí donde habitan el pecado, el dolor, la injusticia, el desprecio de lo religioso, todas las miserias. Partiendo de este binomio Iglesia-periferia, y apoyándose siempre en testimonios y episodios históricos concretos, Andrea Riccardi señala las Periferias que se generan en la ciudad, en el mundo globalizado y en el Sur, hace un repaso de las antiguas periferias del cristianismo, desde la Biblia hasta el monacato cristiano, y relata algunas experiencias de presencia de la Iglesia en las periferias del siglo XX (los curas obreros en Francia, la presencia cristiana en los lager y en los gulags, la mística periférica de Foucauld, la periferia en femenino…). «La regeneración de la Iglesia y de la vida cristiana –concluye Riccardi– parte del redescubrimiento de la gozosa tarea de vivir y comunicar el Evangelio en la periferia».

El nuevo obispo de Roma es verdaderamente un pastor

(Mariano Boyano Revilla, en Revista Agustiniana). Como me ha ocurrido ya anteriormente con otros libros de Riccardi, me resulta especialmente gratificante hacer la presentación de estas reflexiones sobre los primeros meses del papa Francisco y sus perspectivas de futuro: La sorpresa del Papa Francisco. El historiador italiano y atento escudriñador de la Iglesia de nuestros tiempos, nos dice en el prólogo lo que ha querido plasmar en esta obra: «comprender la “propuesta” del papa Bergoglio siguiendo también su pensamiento y su historia antes de su elección» (6). Tras su lectura, creo poder afirmar que lo ha conseguido sobradamente. Sus páginas nos descubren la trayectoria de un gran creyente, conocedor realista de la crisis que nos ha tocado vivir, pero que no cede de ningún modo al pesimismo y está acertando a abrir a los católicos del siglo XXI expectativas de futuro. Ha llegado al Vaticano curtido en el laboratorio de una gran ciudad del sur, Buenos Aires, viene con una enorme experiencia de humanidad y es hombre dialogante. El nuevo obispo de Roma es verdaderamente un pastor. «El nuevo papa –dice Riccardi– tiene el sentido del “pueblo”, convencido como está de que éste tiene recursos humanos y espirituales para expresar, itinerarios para indicar, energías para ofrecer. No se siente un reformador aislado o un líder aplastado por los problemas. No es un hombre solo al mando de la Iglesia, sino un obispo en medio de un pueblo complejo. La opinión pública lo está descubriendo como un interlocutor destacado para el futuro y como un líder en este complicado comienzo del siglo XXI. En este sentido, la «sorpresa» del papa Francisco no es una emoción del momento» (9).

Abre la obra con el análisis de la Renuncia de Benedicto XVI, que valora por su valentía y serenidad, pero constata a la vez, la dura interpretación social que muchos hicieron de ella: «La renuncia del papa Benedicto apareció como el símbolo de la crisis de la Iglesia: más aún, incluso como su somatización y personificación. El catolicismo parecía envuelto por una espiral de declinación inexorable» (29). El segundo capítulo se titula La sorpresa. En ese ambiente de preocupación y sospecha, destaca más la refrescante y profética llegada de un hombre de simplicidad franciscana que quiere caminar con su pueblo, convencido de aquellas famosas palabras de san Agustín, «para vosotros obispo, con vosotros, cristiano». Así resume su postura el autor: «El mal existe, pero un cambio es posible en la misericordia de Dios. La esperanza expresada por el mensaje de Bergoglio posee una fuerza madura, experta en humanidad, libre de pesimismo, confiada en que la Iglesia puede resurgir en los corazones de las personas. De modo que, si ha habido un divorcio entre el pueblo y la Iglesia, no es definitivo, irremediable y profundo» (65-66). El tercer capítulo se titula La cultura del encuentro y está lleno de pensamientos y hechos que jalonan toda la vida del cardenal Bergoglio. Nos muestran a un hombre de profundo encuentros con Dios y con sus hermanos los hombres y que quiere y busca una Iglesia samaritana. «La Iglesia de Bergoglio se coloca en el camino y sale al encuentro de los hombres y las mujeres que tienen historias diferentes» (111). Otro tema profundamente utilizado por el papa Francisco encabeza el capítulo cuarto: La iglesia de los pobres. De todos es conocida su famosa exclamación, ¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres! Recuerda el papa que la barca de Pedro no es una ONG, sino la institución querida por Jesús que debe mimar a sus «hermanos más pequeños». He aquí una hermosa descripción de la Iglesia que nuestro autor descubre en las propuestas de Bergoglio: «La afirmación de la Iglesia como madre implica una revisión de muchos rasgos de su vida, pero también la acentuación de algunos caracteres “maternos”. Una Iglesia pobre, acogedora, misericordiosa, bella, fecunda de vida y alegría» (172). El capítulo quinto se titula Globalización, ciudad e historia, y en él se rastrean las actuaciones concretas que, según el pensamiento del papa, tenemos que realizar los cristianos en esta ciudad secular y pluralista en la que nos ha tocado vivir. Lo reflejan muy bien estas palabras dirigidas a los catequistas: «Tenemos que salir a hablarle a esta gente de la ciudad a quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y decirles que jesús vive, y que jesús vive para él, para ella, y decírselo con alegría… Tenemos que ir a sembrar esperanza, tenemos que salir a buscar». Cierra la obra con un capítulo titulado Un papa del fin del mundo. Nos recuerda que se trata de alguien que viene de lejos, con experiencia universal y, por tanto, representa una inmejorable ocasión para superar el centralismo eclesial y ampliar la universalidad de la Iglesia.

Andrea Riccardi, en definitiva, nos presenta con pasión y simpatía contagiosa en esta obra, excelentemente editada por la Editorial San Pablo, la figura y pensamiento del papa jesuita, que antepone la profecía al gobierno, que cree en la lenta pero profunda revolución del Espíritu. Su lectura anima a implicarse en este deseo final del autor: «Esta es la apuesta del cristiano, la apuesta del papa Francisco: el valor universal de un hombre que se convierte y vence el mal. El cristianismo antiguo convertía a los gobernantes para poder bautizar a los pueblos. Fue una gran historia, pero también una gran ilusión. Hoy la santidad de un hombre, la conversión de una mujer, la fe de muchos en una comunión sin fronteras constituyen una realidad que transcurre en lo profundo de la historia y sacude su superficie. Y además, la historia está llena de sorpresas» (277).

Mariano Boyano Revilla

Revista Agustiniana 56 (2015) 435-437.