Archivo de la etiqueta: Andrea Riccardi

Misión es salir

(Francisco J. Caballero, en Vida Religiosa). La Iglesia no siempre ha estado en la periferia aunque siempre ha sido consciente de ser ese su sitio. Con la elección del papa Francisco esta categoría ha retomado un nuevo impulso. El Papa insiste en que la Iglesia debe salir de su mundo, de una visión centrada en su vida y compromiso para llegar a lo que él llama “las periferias de la sociedad” que no son solo geográficas sino también existenciales. Francisco sitúa el reto de la vida consagrada y de toda la Iglesia en su relación con la periferia.

Esta publicación –Periferias– esta estructurada en cinco grandes apartados. En el primero de ellos, el autor contextualiza este retorno a las periferias impulsado por el papa Francisco. Sigue leyendo

Encrucijada de historias y de experiencias diversas

(Alfonso del Río Sánchez, en Ecclesia Digital). Desde que el Papa Francisco asumió la Cátedra de San Pedro en Roma, siempre habló y les pidió a Obispos, sacerdotes y religiosos que salieran a las periferias, a llevar el mensaje de Jesús a los más pobres y marginados, a los más necesitados de bienes materiales y espirituales.

Ahora, Andrea Riccardi, acaba de publicar un libro titulado precisamente Periferias y que ha sido editado por la Editorial SAN PABLO. Sigue leyendo

Tendríamos que descubrir nuestras periferias para ser más cristianos

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Iniciábamos la semana pasada la reseña de Periferias, libro de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant Egidio de Roma. Y se da la circunstancia que en este número informamos de la toma de posesión del Cardenal de Madrid, Monseñor Carlos Osoro, de párroco de la Iglesia de Santa María del Trastevere, que regenta esa comunidad fundada por Riccardi. En la sección de Noticias damos el texto íntegro –traducido al español, desde el italiano– de la homilía que pronunció el Cardenal Osoro. En fin el trabajo que tengo ahora es completar la citada reseña.

 Es obvio que quería citar a algunos periféricos más citados por Riccardi. Sigue leyendo

El sentido de las periferias del Papa Francisco

(Angel Gómez Escorial, en Betania). Es obvio que Andrea Riccardi es de las personas más famosas de Italia y de muchas otras naciones. Ha llegado a ser ministro del Gobierno italiano y la Comunidad de San Egidio es una realidad amplia: religiosa, intelectual, humanitaria, progresista… Y el presente libro, Periferias, es un homenaje y una adhesión al papa Francisco que siempre hizo referencia a las periferias. El mismo vino de una periferia como puede serlo la ciudad de Buenos Aires en función de cómo se vive en otras ciudades de América y de Europa. Sigue leyendo

Geografía y biografía de las periferias

(José Francisco Serrano Oceja, en Alfa y Omega). Andrea Riccardi es hoy uno de los más fieles intérpretes del pensamiento y de la teología del Papa Francisco, aunque el Papa no necesite de muchos exégetas dado que se le entiende con suma claridad. Sin embargo. es bueno que personas de diversas procedencias nos ayuden a articular la novedad que representa este pontificado. No es casual que este libro, Periferias, clave para una nueva forma de presencia de la Iglesia ante los retos en los que estamos inmersos, arranque con el recuerdo de lo que el entonces arzobispo de Buenos Aires dijo en las reuniones previas al cónclave de 2013: «La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir a las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria».

Sigue leyendo

La necesidad de la Iglesia de salir al encuentro de los marginados

(SP). Desde el principio de su pontificado, el papa Francisco ha llamado a la Iglesia a salir de sí misma para hacerse presente en las periferias geográficas y existenciales del mundo: allí donde habitan el pecado, el dolor, la injusticia, el desprecio de lo religioso, todas las miserias. Partiendo de este binomio Iglesia-periferia, y apoyándose siempre en testimonios y episodios históricos concretos, Andrea Riccardi señala las Periferias que se generan en la ciudad, en el mundo globalizado y en el Sur, hace un repaso de las antiguas periferias del cristianismo, desde la Biblia hasta el monacato cristiano, y relata algunas experiencias de presencia de la Iglesia en las periferias del siglo XX (los curas obreros en Francia, la presencia cristiana en los lager y en los gulags, la mística periférica de Foucauld, la periferia en femenino…). «La regeneración de la Iglesia y de la vida cristiana –concluye Riccardi– parte del redescubrimiento de la gozosa tarea de vivir y comunicar el Evangelio en la periferia».

El nuevo obispo de Roma es verdaderamente un pastor

(Mariano Boyano Revilla, en Revista Agustiniana). Como me ha ocurrido ya anteriormente con otros libros de Riccardi, me resulta especialmente gratificante hacer la presentación de estas reflexiones sobre los primeros meses del papa Francisco y sus perspectivas de futuro: La sorpresa del Papa Francisco. El historiador italiano y atento escudriñador de la Iglesia de nuestros tiempos, nos dice en el prólogo lo que ha querido plasmar en esta obra: «comprender la “propuesta” del papa Bergoglio siguiendo también su pensamiento y su historia antes de su elección» (6). Tras su lectura, creo poder afirmar que lo ha conseguido sobradamente. Sus páginas nos descubren la trayectoria de un gran creyente, conocedor realista de la crisis que nos ha tocado vivir, pero que no cede de ningún modo al pesimismo y está acertando a abrir a los católicos del siglo XXI expectativas de futuro. Ha llegado al Vaticano curtido en el laboratorio de una gran ciudad del sur, Buenos Aires, viene con una enorme experiencia de humanidad y es hombre dialogante. El nuevo obispo de Roma es verdaderamente un pastor. «El nuevo papa –dice Riccardi– tiene el sentido del “pueblo”, convencido como está de que éste tiene recursos humanos y espirituales para expresar, itinerarios para indicar, energías para ofrecer. No se siente un reformador aislado o un líder aplastado por los problemas. No es un hombre solo al mando de la Iglesia, sino un obispo en medio de un pueblo complejo. La opinión pública lo está descubriendo como un interlocutor destacado para el futuro y como un líder en este complicado comienzo del siglo XXI. En este sentido, la «sorpresa» del papa Francisco no es una emoción del momento» (9).

Abre la obra con el análisis de la Renuncia de Benedicto XVI, que valora por su valentía y serenidad, pero constata a la vez, la dura interpretación social que muchos hicieron de ella: «La renuncia del papa Benedicto apareció como el símbolo de la crisis de la Iglesia: más aún, incluso como su somatización y personificación. El catolicismo parecía envuelto por una espiral de declinación inexorable» (29). El segundo capítulo se titula La sorpresa. En ese ambiente de preocupación y sospecha, destaca más la refrescante y profética llegada de un hombre de simplicidad franciscana que quiere caminar con su pueblo, convencido de aquellas famosas palabras de san Agustín, «para vosotros obispo, con vosotros, cristiano». Así resume su postura el autor: «El mal existe, pero un cambio es posible en la misericordia de Dios. La esperanza expresada por el mensaje de Bergoglio posee una fuerza madura, experta en humanidad, libre de pesimismo, confiada en que la Iglesia puede resurgir en los corazones de las personas. De modo que, si ha habido un divorcio entre el pueblo y la Iglesia, no es definitivo, irremediable y profundo» (65-66). El tercer capítulo se titula La cultura del encuentro y está lleno de pensamientos y hechos que jalonan toda la vida del cardenal Bergoglio. Nos muestran a un hombre de profundo encuentros con Dios y con sus hermanos los hombres y que quiere y busca una Iglesia samaritana. «La Iglesia de Bergoglio se coloca en el camino y sale al encuentro de los hombres y las mujeres que tienen historias diferentes» (111). Otro tema profundamente utilizado por el papa Francisco encabeza el capítulo cuarto: La iglesia de los pobres. De todos es conocida su famosa exclamación, ¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres! Recuerda el papa que la barca de Pedro no es una ONG, sino la institución querida por Jesús que debe mimar a sus «hermanos más pequeños». He aquí una hermosa descripción de la Iglesia que nuestro autor descubre en las propuestas de Bergoglio: «La afirmación de la Iglesia como madre implica una revisión de muchos rasgos de su vida, pero también la acentuación de algunos caracteres “maternos”. Una Iglesia pobre, acogedora, misericordiosa, bella, fecunda de vida y alegría» (172). El capítulo quinto se titula Globalización, ciudad e historia, y en él se rastrean las actuaciones concretas que, según el pensamiento del papa, tenemos que realizar los cristianos en esta ciudad secular y pluralista en la que nos ha tocado vivir. Lo reflejan muy bien estas palabras dirigidas a los catequistas: «Tenemos que salir a hablarle a esta gente de la ciudad a quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y decirles que jesús vive, y que jesús vive para él, para ella, y decírselo con alegría… Tenemos que ir a sembrar esperanza, tenemos que salir a buscar». Cierra la obra con un capítulo titulado Un papa del fin del mundo. Nos recuerda que se trata de alguien que viene de lejos, con experiencia universal y, por tanto, representa una inmejorable ocasión para superar el centralismo eclesial y ampliar la universalidad de la Iglesia.

Andrea Riccardi, en definitiva, nos presenta con pasión y simpatía contagiosa en esta obra, excelentemente editada por la Editorial San Pablo, la figura y pensamiento del papa jesuita, que antepone la profecía al gobierno, que cree en la lenta pero profunda revolución del Espíritu. Su lectura anima a implicarse en este deseo final del autor: «Esta es la apuesta del cristiano, la apuesta del papa Francisco: el valor universal de un hombre que se convierte y vence el mal. El cristianismo antiguo convertía a los gobernantes para poder bautizar a los pueblos. Fue una gran historia, pero también una gran ilusión. Hoy la santidad de un hombre, la conversión de una mujer, la fe de muchos en una comunión sin fronteras constituyen una realidad que transcurre en lo profundo de la historia y sacude su superficie. Y además, la historia está llena de sorpresas» (277).

Mariano Boyano Revilla

Revista Agustiniana 56 (2015) 435-437.

Por una Iglesia más profética y menos poderosa

(Esteban de Vega, en Sinite). En La sorpresa del Papa Francisco, Andrea Riccardi presenta la figura del Papa Francisco como una verdadera sorpresa para la Iglesia y para el mundo. Dedica el comienzo del libro a estudiar con profundidad lo que supuso la renuncia del Papa Benedicto XVI, con mucho cariño al anciano Papa, alabando la humildad y la entereza de quien actúa con la convicción de que era lo mejor que se podía hacer, a pesar de lo inusitado de su gesto, pero también analizando las posibles causas y problemas que le condujeron a dicha renuncia, independientemente de las principales, que eran su salud y su avanzada edad.

Riccardi ve en la renuncia del Papa una especie de símbolo que expresa la situación gris de la Iglesia, en la que pueden más el desánimo, la lejanía y la dificultad de despertar esperanza… Los adjetivos que Andrea Riccardi utiliza están lejos de ser políticamente correctos: agrisamiento, indiferencia y selenidad. Pero, de repente, aparece otro Papa con un vigor asombroso que sorprende al mundo por lo inesperado de su nombramiento y por el tono y el mensaje que transmite. De ahí el título de la obra. Parece que asistimos así a un cambio de dirección de la Iglesia y que este cambio y la personalidad de quien lo representa despiertan la simpatía de nuestra sociedad. Sus palabras y sus gestos nos sacan de dos escepticismos en los que habíamos incurrido, eclesial y culturalmente: el escepticismo sobre la Iglesia y el escepticismo sobre la propia historia humana.

La personalidad del Papa Francisco se va reflejando a lo largo del libro a partir de los grandes temas que han ocupado toda su vida, no sólo su período de pontificado, porque Riccardi acude también a textos y actuaciones del Papa cuando era arzobispo de Buenos Aires. Pero es ahora, siendo Papa, cuando su pensamiento está adquiriendo unas dimensiones universales que ayudan a cambiar el rostro de la Iglesia. Los grandes temas son:

– El encuentro: buscar todos los medios y caminos para encontrarse con el hombre, donde éste se halle. Evitando la conciencia de autorreferencialidad con que la Iglesia se ha movido a lo largo de los siglos.
– Apertura al diálogo, como una clave que hace posible el encuentro. Un diálogo que se plasma en la preocupación ecuménica y en el acercamiento, por ejemplo, a la comunidad judía.
– La paz y la concordia mundial, que comienza por el trabajo en favor de la paz en el entorno inmediato.
-Los pobres. Es, quizá, uno de los temas más recurrentes y al que el Papa se muestra más sensible. No desea que la Iglesia sea para los pobres, sino que sea preferencialmente una Iglesia de los pobres, donde los pobres se sientan en su casa.

Junto a estos grandes temas, hay otros a los que Riccardi da un tratamiento menor, pero que son de gran calado para Francisco y en los que muestra la sensibilidad del Papa: los ancianos, la mujer, el pluralismo cultural, la globalización y la economía, el aviso contra la mundanidad espiritual, etc.

El Papa aboga claramente por una Iglesia más profética y menos poderosa, y el saldo es más que positivo, porque con su lenguaje claro sobre la situación política, la toma de postura respecto a temas candentes y las palabras directas dirigidas a la curia, deja claro que realmente desea que las cosas cambien y que la sorpresa que hasta ahora ha supuesto en sus primeros años de pontificado no sea una sorpresa pasajera.

Esteban de Vega

Sinite 168 (enero-abril de 2015) 202-205.

¿Cuál es la “propuesta” de Francisco?

(Ildefonso Camacho, en Proyección). A primera vista podría resultar este libro, La sorpresa del Papa Francisco, algo prematuro. Pretende indagar cómo está respondiendo el papa Francisco a la crisis que atraviesa la Iglesia, esa crisis de indudables alcance institucional, que puede haber tenido que ver con la renuncia de Benedicto XVI. ¿Cuál es la “propuesta” de Francisco, cuando aún carecemos de un documento programático?, se pregunta Riccardi (el libro está escrito en italiano antes de la publicación de Evangelii gaudium, que muchos consideran tiene mucho de programático). Pero el autor está convencido –y esto justificaría la publicación tan temprana de este libro− que la “propuesta” de Francisco viene de lejos: de ahí que investigue la historia de Jorge Mario Bergoglio y su pensamiento tal como se fue configurando a lo largo sobre todo de su experiencia episcopal en Buenos Aires, como reflejo de toda América Latina. La primera parte del libro estudia en dos sucesivos capítulos la renuncia de Benedicto XVI y la sorpresa que produjo la elección de su sucesor. La segunda parte analiza en sendos capítulos las que serían como cuatro dimensiones de su “propuesta”: la cultura del encuentro, la Iglesia de los pobres, el contexto de la globalización, el peso creciente del Sur en la Iglesia católica (del que es un exponente significativo el que tengamos un papa argentino).

Ildefonso Camacho

Proyección LXI/255 (octubre-diciembre de 2014) 468-469.

Las líneas de fuerza del pensamiento del Papa Francisco

(Jesús Rojano, en Misión Joven). Empiezan a ser innumerables los libros sobre el papa Francisco. Evidentemente el tirón mediático del papa “venido del fin del mundo” está teniendo también una importante repercusión editorial. En este caso (La sorpresa del Papa Francisco), el autor es Andrea Riccardi, catedrático de Historia en una universidad romana, fundador de la Comunidad de San Egidio y ministro de Cooperación Internacional e Integración del Gobierno italiano en el momento de ser publicado este libro.

¿Por qué merece la pena leer este libro y en qué se diferencia de otros muchos que abordan la figura del papa Francisco? Sin duda, porque el autor no ofrece meras anécdotas o crónica de sucesos eclesiales, sino que ha hecho un esfuerzo por describir las líneas de fuerza del pensamiento de Francisco, especialmente antes de ser Papa. No encontraremos citas de Evangeli Gaudium (sin duda, una seria limitación); pero sí una descripción ordenada y “con peso” de las ideas clave que vemos reflejadas en la importante exhortación: la cultura del encuentro; la Iglesia de los pobres; globalización ciudad e historia. La ventaja del planteamiento es poder conocer los orígenes y evolución de las ideas esenciales de la exhortación EG y de otros discursos y mensajes del Cardenal Bergoglio, hoy papa Francisco.

En el último capítulo hay una reflexión sobre las posibles vías de solución a la crisis que la Iglesia está atravesando. En este caso, el autor parte de las aportaciones de Francisco, pero ofrece también sus opiniones.

En definitiva, es una obra mucho más profunda que la mayoría que se han venido publicado en este año y medio de pontificado del papa Francisco, y merece la pena leerla.

Jesús Rojano

Misión Joven 453 (octubre de 2014) 70.