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El acontecimiento de la Pasión de Jesucristo

(Serafín Béjar, en Proyección). Este Diccionario de la Pasión de Jesucristo ha sido dirigido por tres pasionistas y está precedido por un prólogo del Superior General de la Congregación de la Pasión de Jesucristo, el P. Joachim Rego. De esta manera se hace claro desde el principio la intención de aportar un estudio que entronca perfectamente con el carisma propuesto para los pasionistas por su fundador San Pablo de la Cruz (1649-1775). Como afirma el P. Rego, de entre todos los diccionarios existentes en la actualidad, en los distintos campos de las ciencias teológicas, se echa en falta uno que específicamente trate del acontecimiento de la Pasión de Jesucristo, de los acaecimientos últimos de la vida del maestro y de su valor salvífico para el conjunto de la humanidad. Sigue leyendo

Sufrimientos redentores para la salvación del mundo

(Fra Valentí Serra de Manresa, en Catalunya Cristiana). Quiero hablaros  a propósito de la publicación del primer diccionario enciclopédico dedicado a la Pasión de Jesucristo; una profunda expresión teológica que quiere compendiar el conjunto de sufrimientos que padeció nuestro Salvador, Jesús de Nazaret; sufrimientos que han sido siempre considerados por el cristianismo como redentores para la salvación del mundo. El conjunto de artículos del diccionario, redactados críticamente (y siempre acompañados de la citación de las fuentes consultadas, junto con una orientación bibliográfica) ponen de manifiesto que la historia de la Pasión, ya desde el Antiguo Testamento, fue anunciada y preparada por palabras y figuras proféticas, y que en la persona de Cristo, se cumplió el designio y la voluntad salvífica de Dios.

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Conocer el misterio de la cruz

(SP). Este Diccionario de la Pasión de Jesucristo quiere ayudar al estudio exhaustivo de la Pasión de Jesús en todos los ámbitos del saber humano, con una perspectiva globalizante, de modo que en 165 artículos se estudian todas las dimensiones de la ciencia teológica, en los que se enfoca el hecho fundamental del Nuevo Testamento, la Pasión y Muerte de Jesús, y su dimensión redentora para la humanidad. Las diversas voces del Diccionario contribuyen a explicar el concepto de Pasión de Cristo, a conocer las diferentes narraciones de la Pasión (antecedentes del Antiguo Testamento, narraciones canónicas de los Evangelios, otras narraciones del Nuevo Testamento, otras fuentes históricas, cristianas y paganas, episodios apócrifos…), y a entender el mensaje de salvación que encierra el misterio de la cruz.

Algunas de las voces de este diccionario son: Abandono de Dios; Ascética de la Pasión; Barrabás; Bibliografía de la Pasión; Calvario; Cena Pascual; Crucifixión; Descendimiento de la Cruz; Ecce Homo; Espiritualidad de la Pasión; Flagelación de Jesús; Gloria y Cruz; Herodes Antipas; Judas Iscariote; Llagas de Cristo; Monte de los Olivos; Nicodemo; Pasiología; Resurrección de Jesús; Sábana Santa; Simbolismo de la Cruz; Testigos; Via Dolorosa.

La decisiva influencia del arte cristiano en el desarrollo de la cultura occidental

(M. Rincón Álvarez, en La Ciudad de Dios). Dentro de la ya acreditada línea a la que la editorial San Pablo nos tiene acostumbrados con sus Diccionarios, aparece ahora este nuevo título, Diccionario de Iconografía y Arte Cristiano, tan sugerente como retador. El calificativo de sugerente es auto explicativo pero el de retador sí que merece una aclaración previa.

Arte cristiano es casi lo mismo que decir arte occidental, pero, a diferencia de lo experimentado en etapas históricas anteriores en las que se pretendió limitarlo a los aspectos meramente eclesiásticos, circunscribiéndolo a su estricta faceta religiosa, hoy día se intenta reconocer y apreciar en todas su extensión, no solo en las orientaciones estrictamente filosóficas y teológicas, sino en aquellas otras que atienden a observaciones de carácter pragmático ligadas a la imagen, a los signos, a las diversas tipologias y a las representaciones artísticas particulares, tal y como se anuncia ya en la Presentación de este Diccionario.

El arte cristiano como cualquier otro es la plasmación de un modo de vida, de un modo de pensar y de sentir, y en este caso, en la mayoría de los casos, producto derivado de una manera de creer. Como toda manifestación artística, un correcto acercamiento a cualquier obra de arte de siglos anteriores requiere el estudio de su época, una adecuada contextualización y el conocimiento de las intencionalidades específicas de sus autores, y es esta una cualidad que ha sido tenida muy en cuenta por los autores de este Diccionario. El mensaje salvífico de Jesucristo está ahí, es el de siempre, es inmutable, pero en el específico terreno del arte se hace necesaria una continua reinterpretación de acuerdo con las épocas y con las tensiones a las que estuvieron sometidos sus creadores. Por el hecho de que en su trasfondo subyace la inspiración divina, en nuestra creencia, no debiéramos apartarlo lo más mínimo de las metodologías objetivas usualmente empleadas en el tratamiento de cualquier obra de arte.

La influencia del arte cristiano en el desarrollo de la cultura occidental ha sido tan decisiva como que resulta difícil resumirla en pocas palabras. En la Presentación de la obra se remite a una cita de Le Goff (L’Europa medievale e il mondo moderno, Bari, 1955), en la que se alude a dos aspectos fundamentales: el primero es el rechazo de un poder teocrático. Europa huirá del monolitismo teocrático que paralizó tanto a Bizancio como al Islam, justamente después de los tiempos iniciales en los que había favorecido su rápida expansión. El segundo factor, no menos importante, es la mezcla étnica que resulta de la creación de la cristiandad y de los reinos cristianos. El alcance y la significación de ambos aspectos hablan por sí solos de la entidad del arte cristiano y su repercusión en la formación de la civilización occidental.

Y de ahí nace la importancia de la temática de este diccionario, centrado en el conocimiento de las formas artísticas que fomentaron los vínculos entre fe y cultura cristianas desde los orígenes hasta hoy, en la historia de todos los pueblos a los que llegó el mensaje cristiano.

Uno de los principales problemas a resolver ha sido el hecho bien sabido de que la mayoría de este ingente patrimonio artistico no se encuentra hoy día en los lugares donde nació, sino esparcido en infinidad de museos y otros espacios, a veces distantes y sin conexión con los orígenes de las muestras artísticas, lo cual dificulta inevitablemente la compresión de los fundamentos de su génesis y del entorno en que se desarrollaron.

Este Diccionario de Iconografía y Arte Cristiano nos parece un acierto, en su conjunto, aunque opinemos que, como obra humana que es, hay aspectos que serían mejorables. Uno de ellos es la traducción, demasiado literal y poco pedagógica; la traslación de largas frases italianas, salidas de intelectuales con profundos conocimientos sobre cada materia, se complica cuando se las quiere verter en español, lenguaje más cortante y expeditivo que, en este caso particular, se aviene perfectamente con la tipología que un diccionario exige. Una traducción algo más libre y más clarificadora hubiera sido de agradecer.

Otro segundo aspecto que nos ha parecido injusto es el tratamiento distante que se hace sobre el formidable patrimonio artístico español; nada se dice sobre el rito Hispano o Toledano, nada sobre las miniaturas de los Beatos, nada sobre San Isidoro y sus Etimologías, nada sobre el arte románico y poco sobre el gótico –a las catedrales de Burgos, León y Toledo se las dedica dos líneas– y así de otros muchas contribuciones de nuestro país al arte religioso. Esta ausencia nos lleva a pensar, por el contrario, que la atención al patrimonio cristiano italiano resulta algo desmedida, siendo conocedores y reconocedores de su extraordinaria valía, pero este diccionario, escrito por italianos, no debiera dejar la impresión de que el arte cristiano se haya circunscrito históricamente a la península apenina, es por ello que se debía de haber equilibrado, siempre objetivamente, con las manifestaciones artísticas surgidas en otras áreas.

Con estas dos salvedades, no dejamos de reconocer la oportunidad de este Diccionario, obra de consulta imprescindible en un tema de tanta envergadura como es el estudio de la Iconografía y la presencia del arte cristiano en el desarrollo de las culturas occidental y universal.

M. Rincón Álvarez

La Ciudad de Dios, vol. 225 (2012), nº 3, pp. 882-883.

Donde la fe se hace cultura

(Jesús Ortiz, en Palabra). Crece en estos años el interés por el arte cristiano y el arte sacro, gracias a nuevas publicaciones y exposiciones, como por ejemplo “Las Edades del hom­bre”, que acumulan ya millones de vi­sitantes. En efecto, el arte es un buen cauce para comunicar y expresar la fe cristiana, un modo privilegiado para la Nueva Evangelización, que sigue bien la «ley de la Encarnación», pues en Jesucristo el hombre participa en la naturaleza divina, y la materia queda espiritualizada. Todo ello conforma el arte cristiano, donde la fe se hace cul­tura y el arte sacro se pone al servicio de la liturgia y la pastoral.

Entre las voces de este particular Diccionario de Iconografía y Arte Cristiano se podrían destacar algu­nas con mayor densidad teológica y artística, como: Cristo, María, Litur­gia, Arte contemporáneo, Jerusalén, Sacramentos, Símbolo, Confesonario; y también las referentes a los períodos artísticos, que proporcionan claves iconográficas para interpretar bien otras voces más sencillas, dedicadas al ajuar litúrgico, al arte sacro o a los edificios de culto. Se comprende el acento iconográfico de este dicciona­rio, aunque no habría venido mal que hubiera abundado con más actualidad en algunos contenidos teológicos.

En la presentación, los editores re­cuerdan ideas de Guardini, de Le Goff y de Von Balthasar, y manifiestan su propósito de marcar un nexo unifica­dor entre arte, historia, fe y cultura cristiana. Por cierto que la redacción de esta introducción aparece dema­siado dependiente del italiano y, por ello, de no fácil lectura. Porque con­vendría observar que estamos ante una obra principalmente italiana: apenas hay aportaciones de expertos anglosajones, alemanes o españoles.

Muchas de las voces de esta obra, cuya primera edición es del 2002, vie­nen ilustradas por buenos grabados. Incluye índices de voces, lugares y nombres. y en cada voz encontramos enlaces a otros contenidos relaciona­dos, como suele ser habitual en este tipo de obras.

En definitiva, la publicación de esta obra constituye un acierto del sello San Pablo. Disponemos así de un dic­cionario en castellano muy útil para movernos bien en el ámbito de la ico­nografía cristiana.

Jesús Ortiz

Palabra 590-591 (agosto-septiembre de 2012) 103.

Una visión muy completa de la historia del cristianismo

(B. A. O., en Proyección). Nos llega la traducción de este nuevo Diccionario de Iconografía y Arte Cristiano dentro de la serie que viene publicando la editorial San Pablo, y que había aparecido en el original italiano en 2004. Se trata de una temática que presenta especiales dificultades para una obra de este tipo, tanto por su amplitud como por su complejidad. Y se ha tenido que contar para ello con una lista extensa de especialistas, en su mayoría italianos, que cultivan áreas tan distintas como la historia, el arte en sus diversas expresiones, la literatura, la antropología, la liturgia, la arqueología, la teología, etc. El enfoque común a todos es poner de relieve cómo a través del arte y la iconografía se expresa la vivencia de fe de personas y de pueblos. Se produce entonces un encuentro entre la fe y la cultura que adopta formas muy diferentes según las épocas históricas. Por eso a través de las muchas páginas de este volumen se adquiere también una visión muy completa de la historia del cristianismo. Los artículos responden a una tipología también variada: se refieren a personajes bíblicos o históricos, a objetos o lugares de culto, al arte en las distintas tradiciones de las iglesias o de los institutos religiosos, a temas bíblicos o teológicos, etc. La obra se completa con dos índices muy amplios y concienzudamente elaborados: uno de lugares y otros de nombres (de personas).

B. A. O.

Proyección 245 (abril-junio de 2012) 204.