Archivo de la etiqueta: Felicísimo Martínez Díez

Felicísimo Martínez comenta el Evangelio 2018 editado por SAN PABLO

(SP). El P. Felicísimo Martínez Díez firma los comentarios y las oraciones del Evangelio 2018. Camino, verdad y vida, editado por SAN PABLO, que ya está disponible en todas las librerías. La presente edición incorpora los textos litúrgicos oficiales en su versión castellana extraídos de la versión oficial de la Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española. Esta publicación ayuda a difundir y a divulgar la palabra de Dios, poniéndola a disposición y haciéndola fácilmente asequible a todas las personas, incluso no cristianas.

El compromiso de acercar la palabra de Dios a los fieles ha motivado a SAN PABLO Sigue leyendo

La moral cristiana, libre de manipulaciones

(Iván Pérez del Río, en Libris Liberi). En la actualidad es usual encontrarse a personas que conciben las religiones como un conjunto de normas morales. La religión cristiana no se escapa de esta visión. En la prensa es habitual que aparezcan noticias sobre la posición de la Iglesia respecto al uso de medios anticonceptivos, su posición respecto a la homosexualidad, la comunión o no de las personas divorciadas y vueltas a casar, el aborto, etc. Esta realidad es más representativa de las sociedades occidentales, en las que la Iglesia Católica ha tenido un peso social grande. Cualquiera podría pensar que el cristianismo es fundamentalmente eso, un conjunto de normas, un código de conducta. Es solo eso, ¿un conjunto de cánones que regulan la conducta de los hombres? A veces incluso en el modo de presentar la moral cristiana puede dar la impresión de que se impone y de que, además, se hace extensible a toda la sociedad, ¿la moral que emana de la religión cristiana es solo para los cristianos o es universal? Sigue leyendo

¿La moral cristiana es solo para los cristianos o es universal?

(Iván Pérez del Río, en Razón y Fe). En la actualidad es usual encontrarse a personas que conciben las religiones como un conjunto de normas morales. La religión cristiana no se escapa de esta visión. En la prensa es habitual que aparezcan noticias sobre la posición de la Iglesia respecto al uso de medios anticonceptivos, su posición respecto a la homosexualidad, la comunión o no de las personas divorciadas y vueltas a casar, el aborto, etc. Esta realidad es más representativa de las sociedades occidentales, en las que la Iglesia Católica ha tenido un peso social grande. Cualquiera podría pensar que el cristianismo es fundamentalmente eso, un conjunto de normas, un código de conducta. Es solo eso, ¿un conjunto de cánones que regulan la conducta de los hombres? A veces incluso en el modo de presentar la moral cristiana puede dar la impresión que se impone y que, además, se hace extensible a toda la sociedad, ¿la moral que emana de la religión cristiana es solo para los cristianos o es universal? Sigue leyendo

Últimos libros de 2016 que no hay que perderse

(José Luis Palacios, en Eutopia). La última cosecha editorial de 2016 nos deja libros que no deberían pasar por alto. Obras con las que apuntalar los cambios necesarios, tanto en nuestra maltrecha sociedad como en nuestra incomprendida y compleja Iglesia.

La moral cristiana, ¿opresora o liberadora?, de Felicísimo Martínez, nos deja la sensación de estar ante un libro imprescindible, una obra fundamental que viene a prevenir mucho del dolor pasado y a subsanar grandes equívocos en torno a una concepción estrecha, y algunas veces hasta interesada, de la moral cristiana. A medida que se avanza en su lectura, van cayendo las falsificaciones, las tergiversaciones y los reduccionismos, para presentar la radical sencillez, la serena belleza y la contagiosa humildad de la propuesta cristiana.

«La moral cristiana debe fundarse más sobre la experiencia de la fe y de la gracia, que sobre el ascesis y lo fuerza de voluntad» (pág 43).

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El reto irrenunciable de la liberación

(Antonio Aradillas, en Religión Digital). A muchos, cristianos o simples “transeúntes”, la lectura del libro que con el título La moral cristiana, ¿opresora o liberadora? ha publicado la editorial San Pablo, les significará un “antes” y un “después” en el proceso permanente de la educación de la fe al que todos hemos de estar sometidos, por su propia exigencia.

El interrogante de “¿opresora o liberadora?” con el que lo completa su autor, el sacerdote dominico Felicísimo Martínez Díez, con extensión a la “pureza y al don”, completa la veracidad de los susodichos adverbios “antes y después”. Ahórrense los lectores buscar las clásicas notas canónicas de los “Nihil Obstat” e “Imprimatur”, con las respectivas firmas curiales, guardianas de ortodoxias “pres” o proscritas, que ya no ha lugar a las mismas, entre otras razones por la insensatez que no pocos de estos requisitos les suponían a los autores, editoriales y al mismo pueblo de Dios.

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Los rasgos peculiares de la fe cristiana y su ubicación en el contexto moderno

(El Ciervo). Fe para personas inquietas es el análisis de los rasgos peculiares de la fe cristiana y su ubicación en  el contexto moderno, más secular al tiempo que necesitada de sentido y con más recelos ante las religiones más necesitadas de espiritualidad.

Se pregunta por los presupuestos de la fe y los caminos hacia ella, por la estructura del acto de fe y las condiciones para su transmisión a futuras generaciones.

El Ciervo 757 (mayo-junio de 2016) 45.

Una llamada de atención a los que dudan y creen

(Víctor Fernández Santos, en Revista Agustiniana). Doctor en Teología y Licenciado en Filosofía y Letras, el profesor del Instituto Superior de Pastoral de Madrid, Felicísimo Martínez, saca a la luz otra obra –Fe para personas inquietas–, dentro de su amplio elenco de publicaciones, sobre la fe y ésta, como propuesta para las personas inquietas. La fe es un don, es una dádiva que al recibirla y aceptarla se toma al mismo tiempo en respuesta al Dios que se revela y se hace presente en Jesús de Nazaret. Es la forma y la manera que tiene un creyente de decir sí a lo que Dios da a conocer dándose así mismo al conocimiento. Toda la obra de forma sistemática y organizada, busca dar respuestas que acerquen a quienes buscan, y ratifiquen a quienes dudan en el no fácil camino de la fe, en el momento actual.

Seis amplios capítulos jalonan esta obra y recorren los aspectos básicos en el camino de la fe. Una fe que requiere confianza, una fe que no es ciega ni a tientas porque cuenta con el patrimonio de la entrega fiel de los primeros cristianos que lograron cultivar desde sus experiencias personales y pascuales la importancia de la fe. Cristo inicia y consuma nuestra fe (Heb. 12, 2), la fe nace porque el autor de la misma la propicia, es el garante, quien la mantiene y la conserva y por ello, finalmente se consuma en ÉL En la actualidad, la fe parece ser eclipsada por el frenesí de las obras. A esto dedica el autor los últimos capítulos, es necesaria la fe para que las obras no sean meras actividades filantrópicas sujetas al estado de ánimo o a la moralidad del momento, sino que sustentándose y afincándose en el fundamento de la propia fe, adquieran sentido. Acude el autor para dotar de rigor su exposición, a los Padres de la Iglesia y a escritores eclesiásticos, que en los inicios del cristianismo dieron forma y modo a toda una teología que hoy sigue en el camino de la reflexión, la tradición y la superación. Esta fe, la fe depurada de toda fácil ideologización puede y debe ser transmitida como la mejor herencia recibida a título personal, y que al ser un don, es comunicada con la vida y la obra.

El autor establece tres parámetros en la transmisión de esta fe, tres condiciones que resumen y aúnan al mismo tiempo la importancia del tema en la actualidad y el hoy del creyente: anuncio del Evangelio o evangelización en sentido integral, respaldar ese anuncio con un testimonio personal y comunitario de una vida evangélica y crear espacios personales y comunitarios para la iniciación cristiana y para el cultivo del experiencia y la práctica cristiana. La fe es respuesta a la revelación de Dios. Esta respuesta alcanza su zenit a través de las mediaciones históricas. Jesús de Nazaret es el mediador único y por ello sublime en esta permanente relación entre llamada (manifestación) y respuesta (fidelidad). Es una obra accesible para leer con tiento y tiempo, responde a inquietudes de inquietos que hoy dudan y creen, rechazan o permanecen al margen. En este sentido es una llamada de atención a los unos y a los otros.

Víctor Fernández Santos

Revista Agustiniana vol. 57 (2016) 301.

Una reflexión sobre la corrección como ayuda para discernir el bien

(SP). Corregir al que yerra es una sencilla reflexión que pretende dar nueva vitalidad y realce a la corrección, una de las obras de misericordia espirituales que más necesita una traducción al lenguaje moderno para que siga teniendo vigencia y actualidad para el hombre y la mujer de hoy. Felicísimo Martínez revisa en este breve texto qué significa la corrección, a quién y de qué corregir, en qué tono y con qué motivaciones, para llegar a la conclusión de que la necesidad de corregir al que yerra va más allá de terciar para enmendar los errores o descuidos técnicos o meramente académicos, pues incluye una dimensión moral que impele a ayudar al prójimo a diferenciar entre el bien y el mal.

Es posible transmitir la fe en una cultura moderna y posmoderna

(A. Montero, en Studium). Siempre será bienvenida una nueva obra del P. Felicísimo Martínez, autor de tantas obras fundamentales sobre la persona de Jesucristo y los cristianos, la Fe, la Esperanza y la Vida Religiosa. En esta ocasión, Fe para personas inquietas, la fe debe suponer una cierta inquietud para que sea plenamente operativa. El que busca encuentra. Sin fe no tiene sentido la vida. Necesitamos creer en algo o en alguien para movernos. Y si este alguien es Jesucristo, él te llena de vitalidad y de motivos para luchar y para triunfar al estilo de él. Ahí está todo. La obra está dividida en seis capítulos: 1. En el pórtico de la fe. La fe es un don, pero hay actitudes que abren y cierran a la fe. 2. El camino o los caminos hacia la fe cristiana. Hoy la fe cristiana tiene que ser vivida en comunidad, se alimenta del testimonio y conduce al testimonio. 3. Creer: un ejercicio de confianza. El acto de fe no es solo del entendimiento, también entra la voluntad: nemo credit nisi volens, son palabras de Santo Tomás. 4. Creer cristianamente hoy. Hay que tener muy claro que la fe cristiana no recae en las cosas, sino en Jesucristo. Creer en Jesucristo y al estilo de Jesucristo. 5. La fe y las obras. Aquí entra sobre todo san Pablo para afirmar que la salvación no viene de las obras, sino de la fe. Y también Pelagio que pensaba que a la gracia se llega por las obras. 6. Transmitir la fe. El mundo de hoy presenta muchas dificultades para transmitir la fe, pero es posible transmitir la fe en una cultura moderna y posmoderna mediante el testimonio personal y comunitario. Nada ni nadie podrá eximirnos del testimonio. Una obra bien estructurada y magníficamente expuesta.

A. Montero

Studium Vol. LV, fasc. 2, p. 331-332.

La fe cristiana, el camino de perfección de la fe humana

(J. Madramany Villarrubia, en La Ciudad de Dios). La fe es necesaria para vivir. Con esta idea introduce Fe para personas inquietas lo importante que es la creencia en algo, la mera confianza, como valor del primer nivel en la edificación personal y en la construcción de cualquier sociedad.

Por ella, es posible vislumbrar un sentido de la vida y de la existencia, estimar y querer convivir con las personas por el simple hecho de serlo. Pero el autor quiere ir más allá del concepto antropológico, y presenta la fe cristiana como el camino de perfección de la fe humana. Son dos los propósitos de esta obra: uno, analizar los rasgos propios de la fe cristiana; y dos, situar el desafío de la fe en el contexto de la cultura moderna y posmoderna, tan caracterizada por un elevado escepticismo y a la vez tan necesitada de sentido y de experiencia de trascendencia.

A lo largo de seis capítulos, se van desvelando las aportaciones de la fe cristiana en cuestiones que colman la atención de la cultura actual, como son la justicia, los derechos humanos, o la solidaridad. Así, el autor realiza un recorrido que responde a cuestiones fundamentales acerca de la fe: 1. Los presupuestos para un camino de fe; 2. Los caminos de la fe cristiana; 3. La estructura del acto de fe; 4. Las implicaciones de la fe cristiana en el mundo actual; 5. La relación entre la fe y las obras; 6. La transmisión de la fe.

En el fondo, se trata de remover la inquietud personal, indicando el camino para que madure la voluntad hacia un compromiso serio, acorde con la fe, de modo que se pueda descubrir y alcanzar la coherencia existencial que tantas personas anhelan.

La editorial San Pablo, en esta colección Frontera, se propone analizar grandes temas de la teología desde una perspectiva abierta y plural. Nos encontramos ante un sugerente ensayo de Teología Fundamental, con base en el pensamiento de autores muy diversos: San Agustín, Santo Tomás, Juan Martín Velasco, Benedicto XVI, S. Kierkegaard, J. Moltmann, H. Küng, Jon Sobrino

Felícisimo Martínez Díez, sacerdote dominico, es doctor en Teología y profesor en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid.

J. Madramany Villarrubia

La Ciudad de Dios 228/2 (abril-junio de 2015) 562-563.