Archivo de la etiqueta: La moral cristiana ¿opresora o liberadora?

La moral cristiana, libre de manipulaciones

(Iván Pérez del Río, en Libris Liberi). En la actualidad es usual encontrarse a personas que conciben las religiones como un conjunto de normas morales. La religión cristiana no se escapa de esta visión. En la prensa es habitual que aparezcan noticias sobre la posición de la Iglesia respecto al uso de medios anticonceptivos, su posición respecto a la homosexualidad, la comunión o no de las personas divorciadas y vueltas a casar, el aborto, etc. Esta realidad es más representativa de las sociedades occidentales, en las que la Iglesia Católica ha tenido un peso social grande. Cualquiera podría pensar que el cristianismo es fundamentalmente eso, un conjunto de normas, un código de conducta. Es solo eso, ¿un conjunto de cánones que regulan la conducta de los hombres? A veces incluso en el modo de presentar la moral cristiana puede dar la impresión de que se impone y de que, además, se hace extensible a toda la sociedad, ¿la moral que emana de la religión cristiana es solo para los cristianos o es universal? Sigue leyendo

¿La moral cristiana es solo para los cristianos o es universal?

(Iván Pérez del Río, en Razón y Fe). En la actualidad es usual encontrarse a personas que conciben las religiones como un conjunto de normas morales. La religión cristiana no se escapa de esta visión. En la prensa es habitual que aparezcan noticias sobre la posición de la Iglesia respecto al uso de medios anticonceptivos, su posición respecto a la homosexualidad, la comunión o no de las personas divorciadas y vueltas a casar, el aborto, etc. Esta realidad es más representativa de las sociedades occidentales, en las que la Iglesia Católica ha tenido un peso social grande. Cualquiera podría pensar que el cristianismo es fundamentalmente eso, un conjunto de normas, un código de conducta. Es solo eso, ¿un conjunto de cánones que regulan la conducta de los hombres? A veces incluso en el modo de presentar la moral cristiana puede dar la impresión que se impone y que, además, se hace extensible a toda la sociedad, ¿la moral que emana de la religión cristiana es solo para los cristianos o es universal? Sigue leyendo

Últimos libros de 2016 que no hay que perderse

(José Luis Palacios, en Eutopia). La última cosecha editorial de 2016 nos deja libros que no deberían pasar por alto. Obras con las que apuntalar los cambios necesarios, tanto en nuestra maltrecha sociedad como en nuestra incomprendida y compleja Iglesia.

La moral cristiana, ¿opresora o liberadora?, de Felicísimo Martínez, nos deja la sensación de estar ante un libro imprescindible, una obra fundamental que viene a prevenir mucho del dolor pasado y a subsanar grandes equívocos en torno a una concepción estrecha, y algunas veces hasta interesada, de la moral cristiana. A medida que se avanza en su lectura, van cayendo las falsificaciones, las tergiversaciones y los reduccionismos, para presentar la radical sencillez, la serena belleza y la contagiosa humildad de la propuesta cristiana.

«La moral cristiana debe fundarse más sobre la experiencia de la fe y de la gracia, que sobre el ascesis y lo fuerza de voluntad» (pág 43).

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El reto irrenunciable de la liberación

(Antonio Aradillas, en Religión Digital). A muchos, cristianos o simples “transeúntes”, la lectura del libro que con el título La moral cristiana, ¿opresora o liberadora? ha publicado la editorial San Pablo, les significará un “antes” y un “después” en el proceso permanente de la educación de la fe al que todos hemos de estar sometidos, por su propia exigencia.

El interrogante de “¿opresora o liberadora?” con el que lo completa su autor, el sacerdote dominico Felicísimo Martínez Díez, con extensión a la “pureza y al don”, completa la veracidad de los susodichos adverbios “antes y después”. Ahórrense los lectores buscar las clásicas notas canónicas de los “Nihil Obstat” e “Imprimatur”, con las respectivas firmas curiales, guardianas de ortodoxias “pres” o proscritas, que ya no ha lugar a las mismas, entre otras razones por la insensatez que no pocos de estos requisitos les suponían a los autores, editoriales y al mismo pueblo de Dios.

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La moral como fruto de la experiencia de fe

(SP). La moral cristiana, ¿opresora o liberadora? demuestra que, al contrario de lo que se piensa frecuentemente, la moral no es un sistema de mandatos y prohibiciones que regulan la vida del creyente ni se puede identificar como enemiga de la libertad y de la felicidad. «La moral cristiana –dice el autor en la introducción– no debe ser impuesta, sino solo propuesta. No se debe imponer a quienes no comparten la fe cristiana, puesto que los valores más radicales y los ideales más sublimes son exigencias directas de la experiencia de fe cristiana. Sin embargo, la moral cristiana puede y debe ser propuesta, puesto que contiene en sí valores y pautas de conducta aconsejables para todo ser humano». La moral, explica, no puede separarse de la experiencia cristiana ni de la fe en Jesucristo, no es opresora sino liberadora y obedece a los principios de la gratuidad, la justicia, la solidaridad y la comunión.