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De la cruz a la luz

Su cuidada edición, cargada de luz y color, nos invita a recorrer
los calvarios de hoy abiertos a la esperanza del Resucitado

(Fernando Cordero, en Vida Nueva). La flamante directora editorial de San Pablo, la periodista y escritora Mª Ángeles López Romero, y el artista polifacético Siro López se ponen pie con pie en marcha en Crucificados de hoy, a través de la palabra y de la fotografía, para penetrar en el camino del dolor que, hoy día, siguen transitando tantos seres humanos en los calvarios de este siglo XXI. Calvarios insertos también en la Pasión de Cristo y abiertos a la luminosidad de la esperanza a la que nos lleva el túnel del sufrimiento, del desgarro y de la muerte de tantos inocentes. La Luz del Resucitado deja transparentarse en la actualidad más desgarradora, que va desde los crucificados en Arabia Saudí y las mujeres lapidadas en Afganistán a los electrocutados en Estados Unidos o los decapitados en Irak. Sin olvidarnos de las víctimas más próximas: del acoso laboral, de la tortura política y de la moda, que provoca anorexia y el mayor índice de suicidios de la historia.

La edición es preciosa: cuadradita, cuidada al máximo, manejable, cargada de luminosidad y color, que no resta rigor y profundidad a los protagonistas de estas páginas. Al contrario, hay tanta carga de simbolismo, de mirada honda al mundo de los excluidos que se agradecen colores que nos recuerden dónde culmina el misterio de la Cruz, el árbol que da fruto y nos hace partícipes del banquete del Reino.

Se reconoce el hermoso ejercicio que lleva a cabo Mª Ángeles no solo en actualizar el sufrimiento, sino también en imaginar los nuevos escenarios de la Pasión. Así, resulta llamativo cómo compara a pintores, cineastas, fotógrafos o periodistas con “renovadas verónicas” que revelan el rostro de Cristo, “perlado de sudor y sangre”, recordando, además, la persecución de muchos de ellos, así como la de tantos teólogos y teólogas.

Es muy apropiado para este tiempo de Cuaresma, para la oración personal o comunitaria. Para perderse un día por el campo e ir meditando con detenimiento, en silencio. O también para rezarlo en parroquias y comunidades cristianas. El texto es breve, por lo que no hay que recortar ni adaptar, a la hora de organizar un viacrucis parroquial, por ejemplo. La primera estación es la condena de Jesús a muerte y la décimoquinta canta su Resurrección. Detrás del lenguaje periodístico se encierra también el grito interpelante de la autora como mujer de fe: “Dios sigue ahí. Nunca los abandonará. ¿Pero vamos a abandonarlos nosotros? ¿No tendremos que utilizar nuevos gritos, nuevos altavoces, para hacer que les llegue la voz de Dios?”.

Algunas de las fotografías y montajes de Siro también se pueden proyectar, sobre todo, para hacer cercano y profético el mensaje a las generaciones más jóvenes e icónicas.

Fernando Cordero, SSCC

Vida Nueva 3028 (17 de marz de 2017) 44.

La gran devoción de Cuaresma

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Parece adecuado dedicar esta semana la sección de “El Libro de la Semana” a tres formularios la gran devoción de Cuaresma, el Vía Crucis.

Crucificados de hoy es una excelente obra estética obra del artista –pintor y gran ilustrador– Siro López, acompañados de los textos de la periodista María Ángeles López Romero. Los textos de reflexión para cada una de las estaciones son de plena actualidad, de la actualidad dura y dramática de nuestro tiempo. Y así en la primera estación se habla los “asesinados” legales, de los ejecutados por los poderes públicos donde todavía impera la pena de muerte. En la decimocuarta, la última, se cita la belleza de la cruz. E iríamos a la tercera para citar la sed de Jesús y se ofrece esas otras muestras de alivio de la sed de muchos necesitados por, por ejemplo, misioneros y personas dedicadas a la ayuda de los más débiles. En fin –y por citar una más– en la decimotercera leemos sobre el derecho de los muertos, el derecho a recibir sepultura a muchos ejecutados sumariamente. En fin recorridos dolorosos de actualidad. Las ilustraciones, además de la magnífica imagen de portada que se repite en la quinta estación, la mayoría de ellas son formidables collages llenos de contenido y expresividad. Pequeño formato y muy buena edición.

Franqueado el presente formulario por la frase del profeta Isaías: «No temas, porque yo estoy contigo», se presenta el Vía Crucis, como un medio para comunicar esperanza y confianza en unos tiempos difíciles y, sin duda, turbios, con malas noticias. Y la buena noticia es el Evangelio anunciado que, en este caso, se hace con unas muy seleccionadas palabras del papa Francisco aplicadas a cada una de las estaciones. En formato de bolsillo, se programa una estación por página lo que, sin duda, facilita su uso y lectura.

No por ser el último reflejado en esta página este Vía Crucis para creyentes y no creyentes es el menos interesante. Este formulario de Vía Crucis tiene una gran densidad y notables mensajes. La obra se divide en sendos comentarios de cada uno de los autores y una fotografía para cada estación. Y como final de los textos aparece una oración en cursiva redactada como plegaria en primera persona que resume perfectamente. Tiene ese apéndice interesante en su título sobre que quiere ser válido para creyentes y no creyentes. Sus autores: José Luis Nunes Martins, es filósofo y pensador muy conocido en Portugal. Paulo Pereira de Silva es licenciado en física teórica y empresario. Francisco Gomes es geógrafo, profesor y fotógrafo.

Angel Gómez Escorial

Betania 968 (12 de marzo de 2017)

 

¿Te animas a caminar de la cruz a la luz?

(SP). Un artista y una periodista te invitan a transitar, por medio de sugerentes imágenes y textos, por los nuevos calvarios del siglo XXI, y a compartir, con ellos, el dolor de los crucificados de hoy. También te invitan, en cada paso, a transitar por los pequeños detalles que se abren a la esperanza y que florecen a cada lado del camino, recordándonos que el amor es la salvación del mundo. Crucificados de hoy es una original propuesta que combina las fotografías, metafóricas e impactantes, de Siro López, con las meditaciones, apoyadas tanto en la desgarradora actualidad que relatan los medios de comunicación, como en el texto bíblico que narra el camino de Jesús de la condena a muerte hasta la resurrección.

Un esfuerzo de adaptación de lo esencial de la fe a las diversas etapas de la vida

(Jesús Rojano, en Misión Joven). En Mamá, ¿Dios es verde?, la autora, que es periodista y jefa de redacción de la revista 21 desde 1996, nos cuenta cómo responde a las preguntas de su hijo Miguel, de 7 años, sobre Dios y sobre diversas cuestiones que tienen que ver con la fe cristiana. Las dudas sobre Dios, Jesús, la Trinidad, la Iglesia, las diversas religiones, cielo e infierno, la ética cristiana… van asomando en el texto y son abordadas con humor, y la vez con toda la seriedad que se merecen esos pequeños filósofos (en el buen sentido: por ser capaces de asombrarse y hacer las preguntas verdaderamente importantes) que son los niños.

El texto es muy sincero, porque la autora en ningún momento oculta sus opciones cristianas y eclesiales ni su deseo de que su hijo capte no una serie de ideas meramente intelectuales, sino que ser cristiano es adoptar y hacer propio un modo de vida muy concreto, el de Jesús de Nazaret, y vivir hoy, actualizadamente, como vivió Él. Pero, ¿acaso se puede hablar de la propia fe sin sinceridad o sin implicación personal?

Los diversos ejemplos y metáforas que la autora va inventando e improvisando, buscado hacerse entender por su hijo, algunos muy sugerentes, son uno de los grandes méritos del libro. La búsqueda de los lenguajes adecuados para sus destinatarios es, de hecho, uno de los grandes retos pastorales que tiene hoy la Iglesia.

Estamos, por tanto, ante una obra fresca y lograda, muy recomendable para padres/madres que quieran buscar orientación para hablar con sus hijos, así como para catequistas y educadores que tratan a diario con estas edades de la infancia; pero no sólo para ellos, sino en general para todos los agentes de pastoral, llamados a hacer este esfuerzo de adaptación de lo esencial de la fe a las diversas situaciones y etapas de la vida.

Jesús Rojano

Misión Joven 446 (marzo de 2014) 70-71.

Es fundamental que madres y padres se esfuercen por crecer en una fe adulta

(José María Pérez Navarro, en Sinite). María Ángeles López es redactora-jefe de la Revista 21, periodista y madre. Tenemos un buen recuerdo de su libro Papás blandiblup. Retrato de las dudas y debilidades de los padres de hoy. Ahora en este libro intenta responder a las siempre difíciles preguntas de los hijos «pequeños teólogos» que ponen en aprietos a los padres muchas veces no bien preparados para responder a estas cuestiones.

En este caso estamos con una «madre bien preparada» que aprovechando las preguntas de su hijo Miguel de 7 años (¿reales o ficticias?) nos ofrece unas clases de teología popular con lenguaje llano y sencillo que puede ser de interés para aquellas personas que quieren tener una síntesis de fe, quizás en algunos momentos resulta un poco elevado para la mentalidad de un niño… ¿Se puede hablar del Concilio Vaticano II a un niño tan pequeño?

El título ya en sí es llamativo: Mamá, ¿Dios es verde? En la página 21 nos dice la autora el porqué del título: «Ocurrió en la playa portuguesa de Roxa Baixinha, entre dos localidades costeras del Algarve, Villamoura y Albufeira. Allí, a pie de mar, con la vista perdida, Miguel, que contaba entonces sólo cinco años, me espetó con su media lengua: “Mamá, ¿Dios es verde?”. Ante mi extrañeza por semejante pronunciamiento, Miguel se dispuso a explicarme su reflexión: “Dios tiene que ser verde”. Venía a decir Miguel, quise después de hablar con él, que en aquel momento de extraordinaria belleza y plenitud, rodeados de la hermosa paleta cromática que nos ofrecía la naturaleza, Dios debía asemejarse al inmenso verde esmeralda del océano Atlántico. A lo más bello, lo más bueno, lo más grande que él podía divisar y percibir en aquel instante. Y seguramente no iba muy desencaminado al decir de los teólogos».

Con esta excusa comienza a desarrollar un diálogo con su hijo en los 20 capítulos del libro donde se tratan los temas más candentes de la teología: la imagen de Dios, la Trinidad, el infierno, Jesús de Nazaret, la oración, la Biblia, los Evangelios de la infancia, las otras religiones, los no creyentes, el sentido de la cruz, los sacramentos, el Concilio Vaticano II, la opción por los pobres, las bienaventuranzas… Acompañados por unos dibujos muy sugerentes.

Felicitamos a María Ángeles por su libro, es una auténtica gozada su lectura. Que hace recordar a los padres que no conviene no responder ante las preguntas de los hijos y que es fundamental que madres y padres se esfuercen por crecer en una fe adulta más allá de las respuestas estereotipadas y vacías que muchas veces se dan desde la teología y la catequesis.

José María Pérez Navarro

Sinite 163 (mayo-agosto de 2013) 412-413.

Diálogos de fe

(Maite López Martínez, en Vida Nueva). ¿Quién no se ha encontrado alguna vez hablando en profundidad con un niño o niña teniendo la sensación, de algún modo, de estar con una persona mayor? Pero, cuando el tema de conversación es Dios o cuestiones relacionadas con la fe, la cosa se complica. Tanto que, entonces, esos menudos y exigentes interlocutores ponen a prueba nuestra experiencia y –lo que es más delicado aún– nuestra capacidad de traducirla en palabras sencillas. Los peligros aquí vienen de dos extremos que conviene evitar: simplificar en exceso nuestras respuestas, corriendo el riesgo de tratarlos como seres incapaces de captar aspectos tan sublimes y elevados; o responder desde el plano ideológico, con un lenguaje imposible de entender (y, quizá, no solo por un menor, sino a veces hasta por adultos que no comparten nuestra fe y a quienes muchas de nuestras afirmaciones les resultan obsoletas o alejadas de la realidad). De ello, y encontrando el justo equilibrio entre ambos polos, trata este libro de Mª Ángeles López RomeroMamá ¿Dios es verde?–, que, tal como reza el subtítulo, busca responder a las preguntas de los niños con palabras de hoy.

La autora, fiel a su habitual estilo desenfadado y ameno, recorre en cada capítulo algunos de los aspectos fundamentales de la fe cristiana. Lo hace a través de un diálogo con su hijo (de 7 años en el momento de terminar la edición) y a lo largo de distintos momentos y encuentros, la mayoría en el devenir de los deberes y tareas cotidianas. Como buena periodista, ha sabido elegir los temas y preguntas con un lenguaje comprensible para cualquiera. Diría, incluso, que está pensado para los menos duchos en materias de fe.

Uno de los grandes atractivos del libro es el privilegio del lector de poderse asomar por un no breve período de tiempo (no solo durante la lectura, sino también en los meses que transcurre el diálogo) a la fascinante relación de ternura, cercanía y confianza (en definitiva, de amor) entre una madre y su hijo. Esto, ya de por sí tan agradable, se torna sumamente interesante cuando el objetivo es explicar cuál es el significado para ella de creer en Dios y mostrar, desde la humildad, en qué Dios creemos los cristianos. Y esto último es lo que siembra de matices las muchas conversaciones entre ambos. Es complicado, pero no imposible, tal como nos demuestra la autora, creer en un Dios bueno, padre-madre, creador todopoderoso, que, además, es el Dios que respeta nuestra libertad y asume los límites de lo creado; o confiar en un Dios que, sin dejar de ser único, es también Trinidad y que, por eso, llevamos en la esencia de nuestra fe la aceptación de ese misterio: la condición amorosa expresada en las relaciones (divinas y humanas).

Hay un punto central en el libro en torno al cual gira todo el diálogo y al que conducen cada una de las explicaciones de esta paciente y elocuente madre: Jesús y su Evangelio, con especial acento en el compromiso por los débiles y empobrecidos. Ciertamente, es el tamiz, el filtro a través del cual podemos ayudar a nuestros hijos, a las generaciones venideras, a comprender y asumir no solo cuestiones teológicas de fondo, sino también la propia existencia, la de la Iglesia, la moral o la vida sacramental. Es cuestión de ir desnudando nuestras celebraciones de gestos vacíos, para hacer de ellos “grifos” que nos traigan las aguas vivas del Evangelio. La continua referencia en el libro al modo de actuar, sentir, pensar y vivir de Jesús de Nazaret es el argumento primero y último con el que mostrar nuestra fe y, seguramente, el único –junto con el testimonio de la vida– que puede llegar a convencer.

Finalmente, y como un atractivo añadido al contenido de este libro, tanto en el prólogo como en las solapas encontramos el respaldo de tres firmas que avalan una feliz lectura: Pedro Miguel Lamet, Dolores Aleixandre y Juan Martín Velasco. ¿Se puede pedir más para recomendarlo?

Maite López Martínez

Vida Nueva 2.868 (25 de octubre de 2013) 46.

Un nuevo lenguaje para un tema eterno

La Parroquia del Buen Pastor acogerá este viernes la presentación del libro Mamá, ¿Dios es verde?, de la periodista Mª Ángeles López Romero

(Arturo Rivera, en Diario de Cádiz). Era una cuestión de lenguaje, de buscar una terminología más sencilla, otras imágenes literarias. De hacer, en definitiva, un texto más digerible y actual para que llegara a más gente. «Siempre utilizo el mismo ejemplo», explica la periodista Mª Ángeles López Romero, que este viernes (a las 20.00 horas) presentará en la parroquia del Buen Pastor su última obra Mamá, ¿Dios es verde? «Jesús, que vivía en una sociedad rural, al predicar hablaba siempre de vides, ovejas, pastores…». Ahora, añade, se trata de aplicarse el cuento y de utilizar un lenguaje y un discurso en el que la gente se reconozca, en el que también estén presentes las redes sociales, internet y las nuevas tecnologías…

Mamá, ¿Dios es verde? nace de una conversación que la autora –redactora de la revista religiosa 21– mantiene con su hijo Miguel y en la que afloran uno a uno cuestiones tan espinosas como Dios, la Trinidad, el infierno, los milagros, la Iglesia y los sacramentos, los pobres… Todo, claro, con un estilo casi infantil que sirve para afrontar la complejidad de los temas desde una perspectiva desde luego poco usual. «Es un libro que está pensado y dirigido a padres que necesiten una palabra nueva para explicar estas cuestiones a sus hijos, pero también a educadores, a catequistas… incluso a personas que no son creyentes y que desean acercarse de alguna forma a estos temas», explica la autora, que el viernes estará en La Isla.

El párroco del Buen Pastor, Fernando Cordero, que además de cura es periodista, sabe de la importancia de la comunicación y por eso ha querido traerse la presentación de este libro hasta La Isla. Porque, en definitiva, es un libro que trata sobre la comunicación, sobre la manera en la que padres y educadores transmiten la fe a sus hijos, a los más pequeños.

Dice Mª Ángeles López Romero que siempre ha intentado precisamente eso, alejarse de una terminología distante y antigua que –insiste– no hacía sino oscurecer aún más temas complicados a la hora de enseñar. La autora cuenta con otras dos publicaciones anteriores. Una de ellas Papás blandiblup– ha dado pie a un blog en internet en el que aborda de manera general el reto de la educación de los hijos.

Arturo Rivera

Diario de Cádiz (16 de octubre de 2013)

Mª Ángeles López Romero presenta su libro «Mamá, ¿Dios es verde?» en San Fernando, Cádiz

(SP). La Parroquia del Buen Pastor de la localidad gaditana de San Fernando acoge este viernes 18 de octubre, a las 20 horas, una nueva presentación del libro, Mamá, ¿Dios es verde?, de la periodista  Mª Ángeles López Romero. Después de la presentación de Sevilla del pasado 26 de septiembre, que fue todo un éxito, la redactora jefe de la revista 21 y autora de Papás blandiblup y Morir nos sienta fatal continúa con la promoción de su libro. En esta ocasión, en San Fernando, Cádiz, acompañada por el párroco del Buen Pastor, Fernando Cordero Morales, SS.CC., autor de los comentarios al Evangelio 2014. Camino, verdad y vida y colaborador en la revista 21, y por la cantautora Susana Melero Leal.

Mamá, ¿Dios es verde? es una simpática conversación con su hijo Miguel, de 7 años, sobre Dios y la fe, en el que se tratan con frescura y amenidad conceptos como el ser todopoderoso de Dios, la Trinidad, el infierno, el seguimiento de Jesús, los milagros, la veracidad de la Biblia, la Navidad, la existencia de las diferentes religiones, la duda existencial, la Pasión, la Eucaristía, la Iglesia y su renovación, el compromiso con los pobres, los sacramentos, las virtudes y las bienaventuranzas. El resultado final no es sólo una conversación, sino una ayuda para muchos padres de hoy que se encuentran perdidos a la hora de transmitir la fe a sus hijos, que quieren hacerlo pero no hallan las fórmulas o herramientas adecuadas para hacerlo.

Viernes 18 de octubre, a las 20 horas
Parroquia del Buen Pastor
c/ Buen Pastor, 80
SAN FERNANDO (CÁDIZ)

Mª Ángeles López Romero presenta en Sevilla su libro «Mamá, ¿Dios es verde?»

El próximo 26 de septiembre,
en el Círculo Mercantil e Industrial sevillano

(SP). Mª Ángeles López Romero, periodista, redactora jefe de la revista 21 y autora de dos libros de éxito, Papás blandiblup y Morir nos sienta fatal, presenta en su ciudad natal su último libro, Mamá, ¿Dios es verde? Un libro que desde su aparición a finales de mayo, y después de las presentaciones celebradas en Madrid y en Murcia, se presenta por fin en Sevilla con una gran expectativa por parte del público. La cita será en el Círculo Mercantil e Industrial hispalense, en la céntrica y siempre concurrida calle Sierpes, el jueves 26 de septiembre, a las 20 horas. Junto a la autora estarán José Chamizo, ex Defensor del Pueblo Andaluz, Susana Herrera, presentadora del programa «Testigos Hoy», de Canal Sur, Francisco Cárcamo Balboa, delegado de Cultura del Círculo Mercantil, y Ricardo Granado, subdirector editorial de San Pablo.

Mamá, ¿Dios es verde? es una simpática conversación con su hijo Miguel, de 7 años, sobre Dios y la fe, en el que se tratan con frescura y amenidad conceptos como el ser todopoderoso de Dios, la Trinidad, el infierno, el seguimiento de Jesús, los milagros, la veracidad de la Biblia, la Navidad, la existencia de las diferentes religiones, la duda existencial, la Pasión, la Eucaristía, la Iglesia y su renovación, el compromiso con los pobres, los sacramentos, las virtudes y las bienaventuranzas. El resultado final no es sólo una conversación, sino una ayuda para muchos padres de hoy que se encuentran perdidos a la hora de transmitir la fe a sus hijos, que quieren hacerlo pero no hallan las fórmulas o herramientas adecuadas para hacerlo.

Transmitir a los hijos un mensaje vivo, actual e ilusionante

(Rosario Paniagua Fernández, en Sal Terrae). «Si alguien deja de creer en su Dios de madera, no es porque no haya Dios, sino porque el verdadero Dios no es de madera» (L. Tolstoi).

Es difícil transmitir a un niño acomodado del primer mundo, lo que significa el mensaje de igualdad, justicia y compromiso de Jesús. La carga de profundidad que conlleva, la liberación que implica. La autora responde en este libro –Mamá, ¿Dios es verde?– a las preguntas sobre Dios que le formula su hijo de siete años. Y lo hace con imágenes y palabras nuevas, a la medida del hombre y de la mujer de hoy.

En palabras de Lamet, en el prólogo, el objetivo de la autora al escribir este libro es claro: trata de hablar de Dios a un niño concreto, lo hace desde su experiencia de periodista cristiana y comprometida, que recibió la fe en su casa, la alimentó en una parroquia viva y alegre de Sevilla, y transmite su fe como madre y como redactora jefe de la Revista 21. Plantea el libro de forma entrañable: un diálogo entre ella y su hijo, una serie de conversaciones espontáneas, un simpático diálogo vivo y entrañable enmarcado en el mundo de hoy.

Supone un gran desafío suscitar el interés de un niño superando tópicos, clichés, conceptos trillados. La autora presenta a su hijo el rostro de Dios revelado por Jesús de Nazaret de una forma atractiva y cierta que le dure para toda la vida y no se rompa cuando sea mayor. La autora no escatima cuestiones como la Trinidad, la historicidad de los evangelios, el pluralismo religioso, el sacerdocio, el concilio, el papel de la mujer, el amor, la justicia… y va saliendo adelante en planteamientos no fáciles, tomando la teología actual y adaptándose a la mentalidad de un niño.

El resultado es una catequesis familiar que puede inspirar a muchos padres que quieren transmitir a sus hijos un mensaje vivo, actual e ilusionante. Intenta bajar a la plaza ante los problemas de hoy, a la luz de la fe, de una forma inteligible. Es
importante señalar que un niño es un ser humano, capaz de pensar y prepararse para las grandes cuestiones y dudas del futuro. La autora se posiciona desde un horizonte de sentido, con planteamientos actuales, que puede que no a todos agrade; pero lo que está claro que su doctrina es totalmente fiable, y la obra está toda ella permeada de que Dios es amor, que entra en la historia hecho carne a través de la persona de su hijo Jesucristo, y desde nuestra adhesión a él nos situamos en la dimensión eterna, si somos capaces de amar a los hermanos: esta es la médula del Evangelio.

El libro, escrito con sabiduría, sencillez y ternura, supone encontrar un lenguaje innovador en la transmisión de la fe, y no solo a los niños, sino a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que a lo mejor tienen que decrecer para crecer en la comprensión de un mensaje que es para todos y hace la vida más grande, más hermosa.

Los diversos capítulos del libro se presentan como etapas de una interesante travesía acerca de la idea central que es la fe, explicada a un niño con un lenguaje comprensible. No obstante, hace un ambicioso recorrido por temas difíciles que resuelve con éxito la autora: «Súper-Dios». «Tres mejor que uno». «Jesús es el mejor». «Están locos estos cristianos». «Los apellidos de Dios». «Felicidad en la cumbre». «Esto es creer». «Una petición de perdón con propósito de la enmienda a modo de epílogo». La publicación de este libro coincide en el tiempo con la celebración del Año de la Fe proclamado por Benedicto XVI. Un acontecimiento que ha generado multitud de actos, eventos, discursos, documentos y libros. La autora se ha querido sumar a la fiesta de la fe con esta obra. De una manera sencilla, vivencial, aportando su grano de arena. La autora no participa de la idea de imponer a Dios golpeando al que piensa distinto; sencillamente, lo presenta desde su vivencia y sus conocimientos teológicos encarnados en la vida. No se trata de agobiar con exceso de teoría y levantar polémica allí donde se vislumbra un protagonismo duro. De ese modo, el mensaje no se presenta atractivo; diría más: no tiene sabor auténticamente evangélico.

Es un libro que merece la pena leído y gustado, pues aporta una gran novedad de fondo y de forma: todo él está lleno de una vida y una sencillez que hacen atractiva una publicación, pues no está escrito desde la arrogancia, sino desde la humildad, y eso suele robar el corazón de los niños y de los mayores también. Ella añade que es un libro para no creyentes que estén interesados en entender a los que creen. Hace una apuesta por la renovación de los lenguajes de la fe, con palabras y expresiones que signifiquen hoy y que se haga cercano, comprensible, atractivo e interesante. Apuesta por que se cuenten las cosas de forma llana y que enganche con la gente, y este estilo es precisamente el de Jesús, con sus parábolas llenas de imágenes del contexto próximo de los que lo escuchaban. Pero hoy hay que enganchar con otros lenguajes: el que maneja la gente dispuesta a oír el mensaje y que está enganchada a redes sociales y a programas informáticos.

Apuesta por un esfuerzo comunicativo, pero, sobre todo, un esfuerzo testimonial, pues sin testimonio ni transmisión de vida no hay transmisión de la fe. Se hace a sí misma un llamamiento a actuar y ofrecer el ejemplo de cristiana en su ámbito familiar y social.

Ese es precisamente el propósito del libro: dejar la huella de lo que se cree, por lo que se vive, pues si está contenta con su suerte, quiere contárselo a otros, sobre todo a sus hijos, como la mejor de las herencias. Eso es lo que quiere además dar a otros padres: algunas ideas que puedan ser útiles en la transmisión de la fe a los hijos.

La lectura del libro nos espabila de las rutinas, nos hace plantearnos las cosas con frescura y novedad, volver a lo de siempre pero con ojos nuevos –tal vez ojos de niño, que no está nada mal–; en definitiva, habla del lenguaje del amor, que no necesita muchas explicaciones, porque se entiende a la primera. Es el amor el que hace todas las cosas nuevas, viste el mundo de verde, como para Miguel, o de todos los colores de la paleta. El amor hace milagros, el amor transforma mundos, nos hace humanos, es decir, mejores, y ese amor se llama «Dios».

Rosario Paniagua Fernández

 Sal Terrae 101/8, nº 1.181 (septiembre de 2013) 770-771.