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Mª Ángeles López Romero presenta en Sevilla su libro «Mamá, ¿Dios es verde?»

El próximo 26 de septiembre,
en el Círculo Mercantil e Industrial sevillano

(SP). Mª Ángeles López Romero, periodista, redactora jefe de la revista 21 y autora de dos libros de éxito, Papás blandiblup y Morir nos sienta fatal, presenta en su ciudad natal su último libro, Mamá, ¿Dios es verde? Un libro que desde su aparición a finales de mayo, y después de las presentaciones celebradas en Madrid y en Murcia, se presenta por fin en Sevilla con una gran expectativa por parte del público. La cita será en el Círculo Mercantil e Industrial hispalense, en la céntrica y siempre concurrida calle Sierpes, el jueves 26 de septiembre, a las 20 horas. Junto a la autora estarán José Chamizo, ex Defensor del Pueblo Andaluz, Susana Herrera, presentadora del programa «Testigos Hoy», de Canal Sur, Francisco Cárcamo Balboa, delegado de Cultura del Círculo Mercantil, y Ricardo Granado, subdirector editorial de San Pablo.

Mamá, ¿Dios es verde? es una simpática conversación con su hijo Miguel, de 7 años, sobre Dios y la fe, en el que se tratan con frescura y amenidad conceptos como el ser todopoderoso de Dios, la Trinidad, el infierno, el seguimiento de Jesús, los milagros, la veracidad de la Biblia, la Navidad, la existencia de las diferentes religiones, la duda existencial, la Pasión, la Eucaristía, la Iglesia y su renovación, el compromiso con los pobres, los sacramentos, las virtudes y las bienaventuranzas. El resultado final no es sólo una conversación, sino una ayuda para muchos padres de hoy que se encuentran perdidos a la hora de transmitir la fe a sus hijos, que quieren hacerlo pero no hallan las fórmulas o herramientas adecuadas para hacerlo.

Transmitir a los hijos un mensaje vivo, actual e ilusionante

(Rosario Paniagua Fernández, en Sal Terrae). «Si alguien deja de creer en su Dios de madera, no es porque no haya Dios, sino porque el verdadero Dios no es de madera» (L. Tolstoi).

Es difícil transmitir a un niño acomodado del primer mundo, lo que significa el mensaje de igualdad, justicia y compromiso de Jesús. La carga de profundidad que conlleva, la liberación que implica. La autora responde en este libro –Mamá, ¿Dios es verde?– a las preguntas sobre Dios que le formula su hijo de siete años. Y lo hace con imágenes y palabras nuevas, a la medida del hombre y de la mujer de hoy.

En palabras de Lamet, en el prólogo, el objetivo de la autora al escribir este libro es claro: trata de hablar de Dios a un niño concreto, lo hace desde su experiencia de periodista cristiana y comprometida, que recibió la fe en su casa, la alimentó en una parroquia viva y alegre de Sevilla, y transmite su fe como madre y como redactora jefe de la Revista 21. Plantea el libro de forma entrañable: un diálogo entre ella y su hijo, una serie de conversaciones espontáneas, un simpático diálogo vivo y entrañable enmarcado en el mundo de hoy.

Supone un gran desafío suscitar el interés de un niño superando tópicos, clichés, conceptos trillados. La autora presenta a su hijo el rostro de Dios revelado por Jesús de Nazaret de una forma atractiva y cierta que le dure para toda la vida y no se rompa cuando sea mayor. La autora no escatima cuestiones como la Trinidad, la historicidad de los evangelios, el pluralismo religioso, el sacerdocio, el concilio, el papel de la mujer, el amor, la justicia… y va saliendo adelante en planteamientos no fáciles, tomando la teología actual y adaptándose a la mentalidad de un niño.

El resultado es una catequesis familiar que puede inspirar a muchos padres que quieren transmitir a sus hijos un mensaje vivo, actual e ilusionante. Intenta bajar a la plaza ante los problemas de hoy, a la luz de la fe, de una forma inteligible. Es
importante señalar que un niño es un ser humano, capaz de pensar y prepararse para las grandes cuestiones y dudas del futuro. La autora se posiciona desde un horizonte de sentido, con planteamientos actuales, que puede que no a todos agrade; pero lo que está claro que su doctrina es totalmente fiable, y la obra está toda ella permeada de que Dios es amor, que entra en la historia hecho carne a través de la persona de su hijo Jesucristo, y desde nuestra adhesión a él nos situamos en la dimensión eterna, si somos capaces de amar a los hermanos: esta es la médula del Evangelio.

El libro, escrito con sabiduría, sencillez y ternura, supone encontrar un lenguaje innovador en la transmisión de la fe, y no solo a los niños, sino a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que a lo mejor tienen que decrecer para crecer en la comprensión de un mensaje que es para todos y hace la vida más grande, más hermosa.

Los diversos capítulos del libro se presentan como etapas de una interesante travesía acerca de la idea central que es la fe, explicada a un niño con un lenguaje comprensible. No obstante, hace un ambicioso recorrido por temas difíciles que resuelve con éxito la autora: «Súper-Dios». «Tres mejor que uno». «Jesús es el mejor». «Están locos estos cristianos». «Los apellidos de Dios». «Felicidad en la cumbre». «Esto es creer». «Una petición de perdón con propósito de la enmienda a modo de epílogo». La publicación de este libro coincide en el tiempo con la celebración del Año de la Fe proclamado por Benedicto XVI. Un acontecimiento que ha generado multitud de actos, eventos, discursos, documentos y libros. La autora se ha querido sumar a la fiesta de la fe con esta obra. De una manera sencilla, vivencial, aportando su grano de arena. La autora no participa de la idea de imponer a Dios golpeando al que piensa distinto; sencillamente, lo presenta desde su vivencia y sus conocimientos teológicos encarnados en la vida. No se trata de agobiar con exceso de teoría y levantar polémica allí donde se vislumbra un protagonismo duro. De ese modo, el mensaje no se presenta atractivo; diría más: no tiene sabor auténticamente evangélico.

Es un libro que merece la pena leído y gustado, pues aporta una gran novedad de fondo y de forma: todo él está lleno de una vida y una sencillez que hacen atractiva una publicación, pues no está escrito desde la arrogancia, sino desde la humildad, y eso suele robar el corazón de los niños y de los mayores también. Ella añade que es un libro para no creyentes que estén interesados en entender a los que creen. Hace una apuesta por la renovación de los lenguajes de la fe, con palabras y expresiones que signifiquen hoy y que se haga cercano, comprensible, atractivo e interesante. Apuesta por que se cuenten las cosas de forma llana y que enganche con la gente, y este estilo es precisamente el de Jesús, con sus parábolas llenas de imágenes del contexto próximo de los que lo escuchaban. Pero hoy hay que enganchar con otros lenguajes: el que maneja la gente dispuesta a oír el mensaje y que está enganchada a redes sociales y a programas informáticos.

Apuesta por un esfuerzo comunicativo, pero, sobre todo, un esfuerzo testimonial, pues sin testimonio ni transmisión de vida no hay transmisión de la fe. Se hace a sí misma un llamamiento a actuar y ofrecer el ejemplo de cristiana en su ámbito familiar y social.

Ese es precisamente el propósito del libro: dejar la huella de lo que se cree, por lo que se vive, pues si está contenta con su suerte, quiere contárselo a otros, sobre todo a sus hijos, como la mejor de las herencias. Eso es lo que quiere además dar a otros padres: algunas ideas que puedan ser útiles en la transmisión de la fe a los hijos.

La lectura del libro nos espabila de las rutinas, nos hace plantearnos las cosas con frescura y novedad, volver a lo de siempre pero con ojos nuevos –tal vez ojos de niño, que no está nada mal–; en definitiva, habla del lenguaje del amor, que no necesita muchas explicaciones, porque se entiende a la primera. Es el amor el que hace todas las cosas nuevas, viste el mundo de verde, como para Miguel, o de todos los colores de la paleta. El amor hace milagros, el amor transforma mundos, nos hace humanos, es decir, mejores, y ese amor se llama «Dios».

Rosario Paniagua Fernández

 Sal Terrae 101/8, nº 1.181 (septiembre de 2013) 770-771.

Hay que hablar de Dios con términos que utilizamos todos los días

(Isabel Gómez-Acebo, en Revista 21). La religión tiene que ofrecer un sentido a la vida y una razón de ser a las preguntas que se plantean las personas en cada momento histórico. Lo que sirvió a nuestros padres puede no ser válido para nosotros y lo que creímos en nuestra niñez puede haberse desmoronado en la edad adulta. Este libro publicado por San Pablo, Mamá, ¿Dios es verde?, usa como pretexto el diálogo con un hijo de siete años de la autora, Mª Ángeles López Romero, para ofrecernos el perfil espiritual de su madre, su andadura como cristiana comprometida en busca de la verdad.

Empieza adaptando el lenguaje de su fe a palabras que pueda entender su pequeño, con lo que nos enfrenta a una de las primeras premisas de la transmisión del evangelio. Hay que hablar de Dios, de la Iglesia, de la religión, de la duda… que son algunos capítulos de esta obra, con términos que utilizamos todos los días, para que no parezca que los sacamos de un armario empolvado. Los grandes héroes del futbol, de la música o del cine, que hacen vibrar a los niños, le sirven a la autora como comparación y pretexto para hacernos reflexionar sobre cosas más serias.

Porque, no nos engañemos: esta obra no es para niños sino para catequistas a los que ofrece pistas para sus clases formativas. Y lo hace de una forma desenfadada, cercana, humorista, sin pretensiones, con la intención de que la religión no sea un rollo, como la definen con demasiada frecuencia sus alumnos.

Todos ganamos con la lectura del libro. Los profesores por su método cercano y exitoso, los niños porque aprenderán a pensar el evangelio sin aburrirse, los cristianos porque nos obliga a enfrentarnos a una religión de nuestro tiempo pero sobre todo Dios, al que despoja la autora de muchos disfraces que desfiguraban su imagen para vestirle de nuevo del Padre/Madre amor del evangelio. Les aseguro que vale la pena adentrarse en las páginas frescas y actuales de esta obra.

Isabel Gómez-Acebo

Revista 21, nº 968 (agosto-septiembre de 2013) 52.

Presentación en Murcia del libro «Mamá, ¿Dios es verde?»

(SP). El pasado jueves 11 de julio se presentó en la librería San Pablo de Murcia el libro Mamá, ¿Dios es verde?, de la periodista y escritora Mª Ángeles López Romero. En el acto intervinieron, junto a la autora, Bernando Pérez Andreo, profesor de Teología en el Instituto Teológico de Murcia, Fernando Bernabé López «Nano», humorista gráfico e ilustrador del libro, y Ricardo Granado, subdirector editorial de San Pablo.

Este es el vídeo con la noticia de la presentación emitido por Popular TV de Murcia.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=WwWp_xy0qoo[/youtube]

(Si no puede verlo, pinche aquí).

El libro también está disponible en formato e-book.

Mª Ángeles López: «Hay que hablar de Dios con un lenguaje cercano y accesible a la gente de hoy»

MAMÁ, ¿DIOS ES VERDE? SE PRESENTA
MAÑANA, 11 DE JULIO, EN MURCIA

(SP). Mamá, ¿Dios es verde? es el título del último libro de la periodista Mª Ángeles López, en el conversa con su hijo de siete años sobre Dios y la fe. Con motivo de la publicación de este libro, el pasado 30 de junio la autora fue entrevistada por la periodista Susana Herrera en el programa Testigos Hoy, de Canal Sur. Durante la entrevista Mª Ángeles López explicó, entre otras cosas, la intención con la que escribió este libro, que surgió de una pregunta real y que pretende dar respuestas a todos los que preguntan sobre Dios: «En todo lo que tiene que ver con religión, con fe, con Dios –afirmó– hemos ido acumulando a lo largo de los siglos un montón de capas, de lenguajes, de tradición, que se ha convertido a veces en una carga muy pesada y teníamos que deshacernos de esta carga para liberar la nuez de nuestra creencia, el mensaje de Jesús de Nazaret y hacerlo con un lenguaje cercano y accesible a la gente de hoy, a los ciudadanos del siglo XXI, que son nuestrso hijos».

Mamá, ¿Dios es verde?, del que también existe versión en e-book, se presenta mañana, 11 de julio, en la librería San Pablo de Murcia, en un acto en el que intervendrán, junto a la autora, Bernardo Pérez Andreo, profesor de Teología en el Instituto Teológico de Murcia, Fernando Bernabé López «Nano», humorista gráfico e ilustrador del libro, y Ricardo Granado, subdirector editorial de San Pablo. Será mañana, jueves 11 de julio, a las 20 horas, en la librería San Pablo de Murcia (Apóstoles, 6).

Para ver la entrevista completa, haga clic aquí.

Los doce libros de San Pablo más solicitados por los lectores

(SP). Tres papas, un cardenal, dos sacerdotes (uno de ellos exorcista), una religiosa, una periodista, un matrimonio de escritores, un conferenciante con síndrome de Down… Son los autores de los títulos editados por San Pablo que más aceptación están teniendo, según determina un reciente estudio que combina los resultados de ventas de las librerías San Pablo de toda España (Bilbao, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Zaragoza y las dos de Madrid) con los datos de la Feria del Libro de Madrid y de la librería on-line.

Doce títulos que permiten conocer las preocupaciones e intereses del público ante los grandes acontecimientos eclesiales (el Año de la Fe, la elección y la figura del papa Francisco, el pensamiento del cardenal Martini, la figura del P. Amorth, el aniversario del papa Juan XXIII…), y también el alto nivel de aceptación de las novedades de San Pablo tanto en el campo del libro religioso como en la literatura infantil y juvenil. Doce títulos que podrían considerarse, si no imprescindibles, sí altamente recomendables, y que pueden constituir una buena compañía para el verano, tiempo de lectura y de formación sosegada para muchas personas, religiosos o laicos. Doce títulos que merece la pena leer (y tener).

Encabeza la lista Es bueno creer en Jesús, de José Antonio Pagola, un libro que desde su aparición ha despertado el máximo interés del público, que alcanzó la segunda edición en apenas un mes y que continúa siendo recomendado en muchos medios de comunicación. Le siguen, en el ámbito del libro religioso, dos libros de y sobre el nuevo papa: Papa Francisco. Su vida y sus desafíos, de Saverio Gaeta, que une en sus páginas la biografía y los principales desafíos eclesiales a los que ya se está enfrentando como Papa, y Pilares de un Pontificado, que recopila los textos que, desde su acción pastoral como cardenal, permiten pergeñar las líneas maestras de su pontificado. Entre estos dos títulos del papa Francisco se encuentra Creo en la vida eterna, de Carlo Maria Martini, un libro que adquirió, tras el fallecimiento del cardenal el pasado mes de agosto, el carácter de un testamento espiritual.

El quinto lugar de esta lista lo ocupa La alegría de la fe, el libro con el que el papa Benedicto XVI nos acerca el contenido de la fe expresada en el Credo y que vio la luz al comienzo del Año de la Fe. En el séptimo lugar, Encuentros con Jesús, de la Madre Francisca Sierra, una colección de oraciones y comentarios para el ciclo C que ya encabezó en la Feria del Libro la clasificación de los libros más vendidos en la caseta de la Editorial. En el noveno, Mamá, ¿Dios es verde?, el último libro de Mª Ángeles López Romero, una entretenida conversación de la autora con su hijo de 7 años sobre Dios, que está siendo todo un éxito desde su lanzamiento el pasado mes de mayo.

El reto de aprender, de Pablo Pineda, es el primer libro no religioso que aparece en la tabla. Se trata de la reflexión y el testimonio del autor acerca de la educación de las personas con síndrome de Down. Un libro que ha suscitado muchísimo interés en los medios de comunicación y entre el público, prueba de ello es que en apenas cinco meses ha alcanzado ya la tercera edición. En los puestos octavo y noveno, dos recientes novedades de literatura infantil y juvenil: Héroes en zapatillas, la nueva edición de un clásico que hizo las delicias de varias generaciones de niños que hoy son padres y que relata, en texto y en cómic, las aventuras de un montón de personajes de la historia, y Suad, de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, novela con la que obtuvieron el V Premio «La Brújula», y que relata, escrito en primera persona, una noche crucial en la vida de una adolescente de 16 años.

Cierran la lista otros dos libros religiosos: Más fuertes que el mal, un testimonio del sacerdote exorcista P. Amorth, y 365 días con Juan XXIII, del P. José María Fernández Lucio, que demuestra el interés y el afecto del público por la figura del Papa Bueno de quien se celebra ahora el quincuagésimo aniversario de su muerte.

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Un libro extraordinario, didáctico y muy ameno

(Ángel Gómez Escorial, en Betania.es). Ya la banda promocional de Mamá, ¿Dios es verde? se encarga de recordarnos que María Ángeles López Romero es autora de dos libros educativos de enorme éxito como lo son Papás blandiblup y Morir nos sienta fatal. Dos volúmenes que han consagrado a esta periodista como auténtica maestra del reportaje amplio reflejado en libro, con una gran calidad para la encuesta y la investigación. El primero hacía referencia a una nueva concepción de los padres ahogados por la blandura o el desinterés. El segundo era una crónica impresionante sobre el hecho de morir y el efecto social y sociológico que lo rodea.

En este caso, en este Mamá, ¿Dios es verde? podríamos pensar que es más «sencillo», porque se basa en esas conversaciones de padres e hijos –de madre e hijo– formuladas en muchos momentos más o menos previstos y que toman carácter. Sobre el recuerdo de preguntas y respuestas de construye en libro extraordinario, didáctico y muy ameno y que servirá de modelo educacional en régimen de «fitty-fifty» tanto para padres como para hijos. Obviamente, la receta puede ampliarse a educadores, pero no sé por qué me parece que López Romero ha escrito un libro para progenitores y criaturas.

Pedro Miguel Lamet escribe un buen prólogo basado en su experiencia como catequista a los 16 años. Este excelente escritor y jesuita, marca perfectamente con su prólogo la naturaleza del libro que reseñamos y Mercedes Navarro, profesora de psicología de mucho recorrido aplica su conocimiento científico para decir al lector que el ejercicio de María Ángeles López Romero es completamente eficaz y que el libro es total utilidad.

En fin, pero hay que leerle, no consultarlo a salto de página, no es este caso un camino de documentación o de ejemplos contrastados. Es un texto-espíritu que sólo se va a entender bien si se lee entero, con calma, del principio hasta el final. Esa experiencia, la de la lectura sin obligaciones será el mejor premio para el lector. Gran libro que merece la pena leerse con tendencia a saborear escenas, momentos, preguntas y respuestas. Sinceramente, me ha gustado mucho.

Ángel Gómez Escorial

Betania.es

Nº 798 (23 de junio de 2013)

Mª Ángeles López Romero: «No creo necesario dejar de lado el sentido del humor cuando se habla de fe»

Entrevista a Mª Ángeles López Romero, autora de Mamá, ¿Dios es verde?, que se presenta el próximo martes, 28 de mayo, en la FNAC

(SP). Mª Ángeles López Romero, periodista, redactora jefe de la revista 21 y autora de dos libros de éxito, Papás blandiblup y Morir nos sienta fatal, ha escrito un nuevo libro: Mamá, ¿Dios es verde?, una simpática conversación con su hijo Miguel, de 7 años, sobre Dios y la fe. Mañana lo presenta en el Fórum FNAC-Callao, arropada por el escritor y periodista Pedro Miguel Lamet, el cantautor Migueli, y el profesor universitario y psicólogo Luis Fernando Vílchez, que es también director de la colección. Hemos querido hablar con la autora antes de la puesta de largo de su libro.

¿Desvela en el libro la respuesta al título? ¿Cómo es eso de que Dios es verde?

La pregunta se le ocurrió a mi hijo cuando contaba solo cinco años. Y fue el origen de este libro, que pretende responder a las preguntas esenciales sobre Dios, la fe, la Iglesia, la religión… de un modo sencillo y comprensible para cualquier lector. Pero la verdad es que mis respuestas suelen generar más preguntas. Procuro huir de los dogmatismos. Así que la solución suele quedar al arbitrio del lector. Sí le adelanto que a medida que avanza el libro Miguel llega a la conclusión inevitable de que Dios es color carne. Lo ideal sería dejar de imaginar a Dios a la medida de los seres humanos y empezar a imaginarnos a nosotros a la medida de Dios.

¿Qué hay de novedad en este libro, más allá de la originalidad de su título?

No sé si es absolutamente original, pero hay en él desde luego un esfuerzo notable por renovar los lenguajes, las imágenes literarias y fórmulas con las que hablamos de Dios. No solo a los niños. También a los adultos. Porque este no es un libro para niños.

 ¿A quién va dirigido entonces?

 A adultos que quieran transmitir la fe a sus hijos, nietos o alumnos. A creyentes cansados del lenguaje religioso manido, que quieren ver expresado aquello que creen y viven sin sentirse incómodos. Incluso a aquellos no creyentes interesados en conocer mejor en qué cree exactamente un creyente de hoy, que no tiene nada que ver con los tópicos que suelen difundirse al respecto. Los que busquen la fe del carbonero o el «milagreo», en este libro no los van a encontrar.

 Deduzco por su libro que usted considera que se puede (y se debe) hablar de todo con los niños…

 Claro. Ya avisaba de ello en mis anteriores libros, Papás blandiblup, y Morir nos sienta fatal. Más aún si se trata de algo que entendemos que es bueno para ellos, como conocer a Jesús de Nazaret y el modelo de vida que nos propone. Pero, claro, hay que encontrar el modo. Lo he pasado muy bien buscando metáforas y comparaciones que le permitieran entender. Y así el Espíritu Santo es la banda sonora de una película o la fe una especie de carné por puntos que hay que renovar porque, si no, se vuelve inservible.

 ¿De qué color es la piel de Dios?

 Miguel diría que es color carne. Desde luego el mejor modo de conocer a Dios es fijarnos en Jesús. No hay mejor brújula cuando nos asalten las dudas.

 Dice que abusamos de nombrar a Dios a todas horas, pero, ¿no es también importante hablar de Dios, transmitir nuestra experiencia de Dios a los demás, y especialmente a los niños? ¿Cómo compaginar ambas cosas?

Claro que es importante transmitir la experiencia de Dios a nuestros hijos cuando hemos vivido nuestra propia fe como algo bueno para nosotros, que conforma nuestras vidas,  nos ha aportado felicidad y nos ha enseñado a ser mejores. Pero a veces caemos en el error de pensar que transmitimos más si hablamos mucho de ella, o que el único modo de hacerlo es ése. Mi abuela decía que «obras son amores y no buenas razones». Seguramente la mejor manera, si no la única, de transmitir verdaderamente la fe sea el testimonio. El ejemplo de vida. Jesús dijo «por sus obras los conoceréis». No por sus discursos. Ni siquiera por sus oraciones, aunque la oración sea una magnífica manera de entrar en contacto con Dios.

¿Por qué la fórmula del diálogo con su hijo?

Porque me permite el juego literario y me obliga a la sencillez, que era un ingrediente imprescindible en este proyecto. También porque no quería desaprovechar los últimos coletazos de chispa, ingenuidad, frescura y picardía de mi hijo pequeño antes de que se haga mayor. Algunas de sus preguntas y reflexiones son verdaderamente desarmantes. Y por eso muy estimulantes. Cualquiera que se relacione con niños de esas edades sabrá de lo que hablo.

 ¿Por ejemplo?

 Me dijo que estaba claro que los dueños de una panadería eran muy cristianos porque leyó el eslogan: «El pan nuestro de cada día»… En otra ocasión le pidieron en catequesis  que rezara el Ave María y cantó, con música de Bisbal: «Abre María, la panadería, si tú la abres yo te compraría…». Son sólo dos anécdotas, pero reveladoras de lo desconcertante que puede llegar a ser.

 ¿Y qué cosas pregunta un niño cuando habla de religión?

 ¡De todo! No hay temas tabú para él. El mal, el infierno, los curas, las otras religiones, el origen de la vida… A todo eso y mucho más me ha obligado a responder. Pero más allá de los detalles en que podamos entrar en nuestra conversación, Mamá, ¿Dios es verde? habla de compromiso con los más desfavorecidos, de ser feliz y hacer felices a los demás. Del modelo de vida que propone Jesús, no de normas, reglas, pecado y condena. La intención es que este libro sea liberador.

Algunas de sus respuestas pueden molestar en los sectores más ortodoxos y conservadores de la Iglesia. ¿Le preocupa?

No en la medida en que el libro está escrito desde la honestidad y la libertad de conciencia de alguien que no es teóloga. Solo soy una mujer creyente que ha llegado a la conclusión de que la fe ha sido algo bueno, felicitante y liberador para ella y quiere por eso dejársela a sus hijos en herencia. Si molesta a alguien, lo sentiré, pero no podía dejar a un lado mi honestidad cuando se trata de hablar de principios y creencias. Y tampoco creo que sea necesario dar de lado el sentido del humor cuando se habla de fe.

Aunque Dios aparece en el título de su libro, usted propone en él dejar de nombrarlo por su nombre de pila y hacerlo más bien por sus apellidos. ¿Cómo lo haríamos?

Las formas pueden ser infinitas. ¿Qué le parece el Amor con mayúsculas, o el Corazón del Mundo? Lo de menos es cómo lo nombremos. Porque a veces esos nombres que le damos no son más que barreras que ponemos entre nosotros. Verdaderamente creo que estamos abusando de nombrar a Dios a todas horas. Y a veces lo usamos como arma arrojadiza. Pero lo importante es cómo lo percibas tú. Cómo lo sientas. Cómo caliente tu corazón, dé alas a tu alma y aliente tus ganas de ser mejor y darte a los demás. Esa es la moraleja de este libro.

Mamá, ¿Dios es verde? se presenta el próximo martes, 28 de mayo, a las 19.30 horas, en el Fórum FNAC Callao, Madrid, en un acto en el que intervendrán, junto a la autora, Pedro Miguel Lamet, escritor y periodista, Migueli, cantautor, y Luis Fernando Vílchez, profesor universitario, psicólogo y director de la colección «Religión y Educación» de la Editorial San Pablo.

Palabras sobre la muerte y la vida

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). Con una inusual propaganda sobre uno de los centenares y centenares de libros que aparecen publicados por Ed. San Pablo se lanzó en su día al mercado Morir nos sienta fatal (Diálogos a vida y muerte), firmado por la periodista Mª Ángeles López Romero, redactora jefe de la revista 21. También aparecen en portada los nombres de las otras dos personas especializadas y conocedoras de la realidad –no sólo de la teoría de la que hablan y con las que dialoga la autora del libro-reportaje: la teóloga y enfermera especializada en cuidados paliativos Marta López Alonso y el médico cirujano Antonio González-Garzón Montes. La conversación mantenida a lo largo de estas páginas versa sobre las cosas de la vida y de la muerte, sobre la enfermedad, el dolor, los desgarros afectivos por la pérdida de los seres queridos…, con un trasfondo humanista, sin dramatismos ni tabúes, paradójica o no paradójicamente vitalista.

Palabras para vivir (Ed. San Pablo) del fallecido cardenal Carlo Maria Martini reúne diecisiete ejemplos de «lectio divina» de otros tantos pasajes de los evangelios.

Miguel de Santiago

Ecclesia 3.649 (17 de noviembre de 2012) 13.

«Morir nos sienta fatal». Reflexiones sobre algo inevitable

(Rosa Cuervas-Mons, en La Gaceta). El pequeño Víctor (5 años) contempla la cuna en la que duerme su hermana recién nacida. Y entonces, ante la incrédula mirada de su madre Paloma, exclama: «¡Qué suerte tiene Laura, que todavía no sabe que se va a morir!». La anécdota es real y revela que, más allá del rechazo que produce, la muerte está presente desde muy pronto en la conciencia del ser humano… aunque a veces prefiramos no «mentar la bicha».

Llega un paquete a la redacción que, al abrirse, descubre un libro titulado Morir nos sienta fatal. Diálogos a vida o muerte, sobre el que el director ordena profundizar. Un libro sobre entierros, diagnósticos fatales, expectativas espirituales, sueños incumplidos… Y parece preferible hacer un inventario detallado de grapas y clips antes que ponerse a reflexionar sobre algo tan inevitable y cierto como la muerte.

Y, sin embargo, ha habido tres personas –la periodista Mª Ángeles López Romero, la enfermera de cuidados paliativos y teóloga Marta López Alonso y el cirujano Antonio González Garzón– que han compartido tardes y tardes para dar a luz a casi 300 páginas que, editadas por San Pablo, ofrecen un completo ensayo sobre el final del camino –aunque ellos huyen de eufemismos como este–, sobre la necesidad y la importancia de la verdad y, contra todo pronóstico, sobre la paz y la esperanza.

Y parece algo necesario en una sociedad que, aseguran los autores, se cree casi inmortal, ha desterrado la muerte de sus vidas –los niños ya no van a entierros– y que, además, es curiosa por naturaleza. Un dato: la palabra «muerte» tiene más entradas en el universal buscador Google –sesenta millones de resultados– que la ultramanida e hiperbuscada «sexo». Parece que la parca importa.

Lo decía a sus alumnos de Medicina el doctor Álvaro Gándara, experto en cuidados paliativos: «¿Saben ustedes cuál es el porcentaje de mortalidad del ser humano? El cien por cien». Y sin embargo –así lo apunta la autora de Morir nos sienta fatal y así lo corroboran sus interlocutores– en la sociedad hiperpoderosa de hoy la muerte se ve como un fracaso de la ciencia médica.

Para leer el artículo completo, pinche aquí.

Rosa Cuervas-Mons, La Gaceta, 12 de mayo de 2012.